alexander akerman
Poeta recién llegado
Amor, me cuesta tanto, pero tanto olvidarte,
que aun las letras escritas de mi poemas,
se hicieron lágrimas al recordarte,
se hicieron tempestad, ante mis penas.
Pero tú, imperceptible frio de invierno,
hicisteis helar mis manos, y mi corazón de verano;
dejando inmóvil con el viento,
el dulce atardecer, de mis recuerdos de antaño.
Me cuesta tanto, pero tanto irme,
que aun estoy aquí, esperando tu imposible regreso;
inmóvil aun aquí estoy, sin poder sumergirme aun,
en el mar azul de mi soledad, y así comprender tu triste deceso.
Aun me cuesta tanto.
que aun las letras escritas de mi poemas,
se hicieron lágrimas al recordarte,
se hicieron tempestad, ante mis penas.
Pero tú, imperceptible frio de invierno,
hicisteis helar mis manos, y mi corazón de verano;
dejando inmóvil con el viento,
el dulce atardecer, de mis recuerdos de antaño.
Me cuesta tanto, pero tanto irme,
que aun estoy aquí, esperando tu imposible regreso;
inmóvil aun aquí estoy, sin poder sumergirme aun,
en el mar azul de mi soledad, y así comprender tu triste deceso.
Aun me cuesta tanto.