Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
Me decía te amo
Me decía te amo, sin abrir su boca
Las rosas que me regalaba sin tapaboca,
Recitaban los poemas más románticos:
Blancos, épicos, llenos de abanicos de color y no maléficos
Los chocolates, versaban mil poemas de amor y de cariño,
Sus notas de afecto, parecían las de un niño.
Me decía te amo con sus ojos sonrientes,
Siempre, siempre bondadosos
Y con sus labios cariñosos
Siempre, siempre generosos.
Me decía te amo con su mirada certera
Y con su corta cabellera
Una cadena, una pulsera
Una flor de primavera.
Me decía te amo, con su ropa llena de aroma
Con su camisa, su colonia
Con sus risas, con sus bromas
Con Sus pupilas dilatadas
Sus barbas bien afeitadas
Sus brazos dispuestos a abrazarme
Con su alma preparada no dejarme.
Me decía te amo con una vela
Con sus cuidados, con su espera;
Con pinturas de acuarela,
Con su voz desafinada,
Poemas que no rimaban
Con canciones sin melodía.
Me decía te amo, con llamadas cariñosas
Serenatas amorosas,
Armonías primorosas,
Con sonrisas laboriosas.
Me decía te amo, con su mímica
Con una rosa imaginaria
Su sonrisa planetaria,
Su guitarra invisible;
Su espíritu inflexible,
Su amor inconmovible.
Me decía te amo con carteles gigantes,
Con cartas pequeñas,
Con tortas de avena,
Con sus ojitos brillantes,
Sus abrazos cariñosos,
Sus saludos armoniosos.
Me decía te amo con sus defectos,
Más que con sus propias cualidades;
Sus cosas buenas o bondades,
Y yo podía escucharlo,
Porque yo también le decía te amo todo el tiempo;
En especial, sin abrir la boca;
Más él lo entendía claramente,
Eso sucede fácilmente:
Cuando tus ojos hablan,
Tus pestañas cantan,
Tus brazos saludan,
¡Y hay alguien que puede oír!
Me decía te amo, sin abrir su boca
Las rosas que me regalaba sin tapaboca,
Recitaban los poemas más románticos:
Blancos, épicos, llenos de abanicos de color y no maléficos
Los chocolates, versaban mil poemas de amor y de cariño,
Sus notas de afecto, parecían las de un niño.
Me decía te amo con sus ojos sonrientes,
Siempre, siempre bondadosos
Y con sus labios cariñosos
Siempre, siempre generosos.
Me decía te amo con su mirada certera
Y con su corta cabellera
Una cadena, una pulsera
Una flor de primavera.
Me decía te amo, con su ropa llena de aroma
Con su camisa, su colonia
Con sus risas, con sus bromas
Con Sus pupilas dilatadas
Sus barbas bien afeitadas
Sus brazos dispuestos a abrazarme
Con su alma preparada no dejarme.
Me decía te amo con una vela
Con sus cuidados, con su espera;
Con pinturas de acuarela,
Con su voz desafinada,
Poemas que no rimaban
Con canciones sin melodía.
Me decía te amo, con llamadas cariñosas
Serenatas amorosas,
Armonías primorosas,
Con sonrisas laboriosas.
Me decía te amo, con su mímica
Con una rosa imaginaria
Su sonrisa planetaria,
Su guitarra invisible;
Su espíritu inflexible,
Su amor inconmovible.
Me decía te amo con carteles gigantes,
Con cartas pequeñas,
Con tortas de avena,
Con sus ojitos brillantes,
Sus abrazos cariñosos,
Sus saludos armoniosos.
Me decía te amo con sus defectos,
Más que con sus propias cualidades;
Sus cosas buenas o bondades,
Y yo podía escucharlo,
Porque yo también le decía te amo todo el tiempo;
En especial, sin abrir la boca;
Más él lo entendía claramente,
Eso sucede fácilmente:
Cuando tus ojos hablan,
Tus pestañas cantan,
Tus brazos saludan,
¡Y hay alguien que puede oír!