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Me dicen yes

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre me dicen yes, las venas del sudor de nuestro ayer,
las espinas de las rosas que navegan
en la marejada oscura del placer
y mis labios que nunca jamás te niegan.

Los cuentos de Pinocho y de Alicia,
las sales de perfumes que perfuman tu piel,
el enjambre de tu pelo que es una delicia
y las ganas de sudar junto a tu aguamiel.

Siempre me dicen yes, las pecas que salen de tu ropa,
tus piernas que son suaves como el pan más fresco,
las olas que inventas y mojan toda la popa
y la calma de tu huracán donde me refresco.

Que redunden las alegorías cuando te miro,
que se muera el calendario entre tus muslos,
que nunca cierre yo un ojo cuando tu falda hace giro
y que tu pecho me haga un trotamundos.

Yes, me gritan yes, los deseos de desearte en cada esquina,
el anhelo de mirarte cuando bailas
medio desnuda, con un merengue en la cocina,
y mis pupilas haciendo postre sin batallas.

Oye Lutero, esta iglesia es mía,
tan mía que esta virgen me acompaña
a la cama en medio de una letanía
de decires, y bondades que hasta el vidrio empaña.
 
Siempre me dicen yes, las venas del sudor de nuestro ayer,
las espinas de las rosas que navegan
en la marejada oscura del placer
y mis labios que nunca jamás te niegan.

Los cuentos de Pinocho y de Alicia,
las sales de perfumes que perfuman tu piel,
el enjambre de tu pelo que es una delicia
y las ganas de sudar junto a tu aguamiel.

Siempre me dicen yes, las pecas que salen de tu ropa,
tus piernas que son suaves como el pan más fresco,
las olas que inventas y mojan toda la popa
y la calma de tu huracán donde me refresco.

Que redunden las alegorías cuando te miro,
que se muera el calendario entre tus muslos,
que nunca cierre yo un ojo cuando tu falda hace giro
y que tu pecho me haga un trotamundos.

Yes, me gritan yes, los deseos de desearte en cada esquina,
el anhelo de mirarte cuando bailas
medio desnuda, con un merengue en la cocina,
y mis pupilas haciendo postre sin batallas.

Oye Lutero, esta iglesia es mía,
tan mía que esta virgen me acompaña
a la cama en medio de una letanía
de decires, y bondades que hasta el vidrio empaña.
Muy bueno.

Saludos
 
Siempre me dicen yes, las venas del sudor de nuestro ayer,
las espinas de las rosas que navegan
en la marejada oscura del placer
y mis labios que nunca jamás te niegan.

Los cuentos de Pinocho y de Alicia,
las sales de perfumes que perfuman tu piel,
el enjambre de tu pelo que es una delicia
y las ganas de sudar junto a tu aguamiel.

Siempre me dicen yes, las pecas que salen de tu ropa,
tus piernas que son suaves como el pan más fresco,
las olas que inventas y mojan toda la popa
y la calma de tu huracán donde me refresco.

Que redunden las alegorías cuando te miro,
que se muera el calendario entre tus muslos,
que nunca cierre yo un ojo cuando tu falda hace giro
y que tu pecho me haga un trotamundos.

Yes, me gritan yes, los deseos de desearte en cada esquina,
el anhelo de mirarte cuando bailas
medio desnuda, con un merengue en la cocina,
y mis pupilas haciendo postre sin batallas.

Oye Lutero, esta iglesia es mía,
tan mía que esta virgen me acompaña
a la cama en medio de una letanía
de decires, y bondades que hasta el vidrio empaña.
Hermoso y pasional poema con rimas intercaladas dos a dos. Un gusto leerte.
 
Siempre me dicen yes, las venas del sudor de nuestro ayer,
las espinas de las rosas que navegan
en la marejada oscura del placer
y mis labios que nunca jamás te niegan.

Los cuentos de Pinocho y de Alicia,
las sales de perfumes que perfuman tu piel,
el enjambre de tu pelo que es una delicia
y las ganas de sudar junto a tu aguamiel.

Siempre me dicen yes, las pecas que salen de tu ropa,
tus piernas que son suaves como el pan más fresco,
las olas que inventas y mojan toda la popa
y la calma de tu huracán donde me refresco.

Que redunden las alegorías cuando te miro,
que se muera el calendario entre tus muslos,
que nunca cierre yo un ojo cuando tu falda hace giro
y que tu pecho me haga un trotamundos.

Yes, me gritan yes, los deseos de desearte en cada esquina,
el anhelo de mirarte cuando bailas
medio desnuda, con un merengue en la cocina,
y mis pupilas haciendo postre sin batallas.

Oye Lutero, esta iglesia es mía,
tan mía que esta virgen me acompaña
a la cama en medio de una letanía
de decires, y bondades que hasta el vidrio empaña.
Qué bueno el cierre estimado Robsalz. Un abrazo con la pluma del alma.

Oye Lutero, esta iglesia es mía,
tan mía que esta virgen me acompaña
a la cama en medio de una letanía
de decires, y bondades que hasta el vidrio empaña.
 
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