laTondocua
Poeta recién llegado
Ayer me mojé,
deje que la lluvia caliente
penetrara está alma seca
que le extrañaba sentir mas.
Neblina en los cerros verduzcos,
neblina acompañante que es
objeto decorado del fantástico paisaje.
Huele a vida. -Me dije-.
Huele a esperanza colgada con frutas,
con hojas bañadas de agua.
Sabe a tu boca,
sabe a tu rostro tierno
que toco con estas manos heridas.
Se oye; el ave, las chicharras
que con su eco chillante,
te ubican que el lugar sagrado
esta por descubrirse y hay que
hincarse por tu maldad al ser testigo.
Que me bañe. -Me dije-.
Que me empape el rostro,
mi cuerpo y la ropa sádica que
es pegamento por que no se quiere desnudar.
Sálvame.
Bendíceme de nuevo.
Olvida que soy mujer o humana
o alguna cosa extraña con patas.
Aviéntame ese rayo
que es canto de tormenta,
de esa tormenta que mitifico,
como si los deseos y los deberes
lucharan concluyendo con ese
turbión suave que solamente dice
te quieros al tocar a otros
tan parecidos a mi.
Esa lluvia bonita que roza la fauna,
me ha dicho tantos secretos
que no puedo descifrar.
Podré ser yo con la lluvia pasionaria,
que ahora se arrecia mas fuerte mientras,
arrastro mis pies pesados por las piedrillas
que avienta el tropical viento.
Si, ahora es momento del llanto.-Me dije-.
Así no habrá pretextos,
será la lluvia que esta en mi rostro,
no habrá por que fingir basurillas en los ojos.
Aminorandose la caída del agua,
me quede callada,
sollozando por las cosas que he perdido,
por las verdades que me cuestan cargar y tragar.
Ahora es cuando el llanto.-Me dije-.
deje que la lluvia caliente
penetrara está alma seca
que le extrañaba sentir mas.
Neblina en los cerros verduzcos,
neblina acompañante que es
objeto decorado del fantástico paisaje.
Huele a vida. -Me dije-.
Huele a esperanza colgada con frutas,
con hojas bañadas de agua.
Sabe a tu boca,
sabe a tu rostro tierno
que toco con estas manos heridas.
Se oye; el ave, las chicharras
que con su eco chillante,
te ubican que el lugar sagrado
esta por descubrirse y hay que
hincarse por tu maldad al ser testigo.
Que me bañe. -Me dije-.
Que me empape el rostro,
mi cuerpo y la ropa sádica que
es pegamento por que no se quiere desnudar.
Sálvame.
Bendíceme de nuevo.
Olvida que soy mujer o humana
o alguna cosa extraña con patas.
Aviéntame ese rayo
que es canto de tormenta,
de esa tormenta que mitifico,
como si los deseos y los deberes
lucharan concluyendo con ese
turbión suave que solamente dice
te quieros al tocar a otros
tan parecidos a mi.
Esa lluvia bonita que roza la fauna,
me ha dicho tantos secretos
que no puedo descifrar.
Podré ser yo con la lluvia pasionaria,
que ahora se arrecia mas fuerte mientras,
arrastro mis pies pesados por las piedrillas
que avienta el tropical viento.
Si, ahora es momento del llanto.-Me dije-.
Así no habrá pretextos,
será la lluvia que esta en mi rostro,
no habrá por que fingir basurillas en los ojos.
Aminorandose la caída del agua,
me quede callada,
sollozando por las cosas que he perdido,
por las verdades que me cuestan cargar y tragar.
Ahora es cuando el llanto.-Me dije-.