Juan Felipe Casas Builes
Poeta recién llegado
Será que la palabra encanto es tu sensual movimiento de cabellos,
y que al zumbar mi cara desaparece de mi léxico para volver a ellos,
será que tus ojos hechiceros, en verdad tienen magia
y eso no es sólo una palabra caída en mi mente sólo para enamorarte,
Ojalá esa magia también estuviera en los míos.
Será que la escuela grata de mis primeros años de vida
donde aprendí a caminar, a moverme libremente,
a reír, a no actuar como “idiota”,
pierde todo su juicio en mí, cuando te veo de lejos
y me ametrallas con tu imagen impactante,
creando un sueño donde quiero abrazarte y besarte, y besarte,
pero muero a tus pies al tocarte.
Parezco un títere en tus manos y cuando cae un poco la tira de tu blusa,
caen todos mis huesos, uno sobre otro
hasta el punto de sentir el vacío de mi piel
y mis pies de plomo sin que te des cuenta, o tal vez sí, no lo sé,
en ese momento sólo sé que en los riscos de tus hombros,
caen los senderos de tu aroma
y que entre tus pechos las cascadas despampanantes de la gloria.
Sólo sé que el cielo existe y la mejor representación de ello
está en tu belleza de instante e infinita,
en tu piel, en tus forte-piano con tu voz,
en el espacio único e inigualable del sublime ser de tu figura.
Si el ciego pudiera ver sólo tu imagen,
ciego es mi universo, ciego es mi todo,
regálame la vista con magia, la de tus ojos hechiceros ahora sé, la tienen.
y que al zumbar mi cara desaparece de mi léxico para volver a ellos,
será que tus ojos hechiceros, en verdad tienen magia
y eso no es sólo una palabra caída en mi mente sólo para enamorarte,
Ojalá esa magia también estuviera en los míos.
Será que la escuela grata de mis primeros años de vida
donde aprendí a caminar, a moverme libremente,
a reír, a no actuar como “idiota”,
pierde todo su juicio en mí, cuando te veo de lejos
y me ametrallas con tu imagen impactante,
creando un sueño donde quiero abrazarte y besarte, y besarte,
pero muero a tus pies al tocarte.
Parezco un títere en tus manos y cuando cae un poco la tira de tu blusa,
caen todos mis huesos, uno sobre otro
hasta el punto de sentir el vacío de mi piel
y mis pies de plomo sin que te des cuenta, o tal vez sí, no lo sé,
en ese momento sólo sé que en los riscos de tus hombros,
caen los senderos de tu aroma
y que entre tus pechos las cascadas despampanantes de la gloria.
Sólo sé que el cielo existe y la mejor representación de ello
está en tu belleza de instante e infinita,
en tu piel, en tus forte-piano con tu voz,
en el espacio único e inigualable del sublime ser de tu figura.
Si el ciego pudiera ver sólo tu imagen,
ciego es mi universo, ciego es mi todo,
regálame la vista con magia, la de tus ojos hechiceros ahora sé, la tienen.
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