Viento de mar, cabello al sol, silencio,
perfume de unos labios, extraño entre extraños
manos penetrando asustadas en otras
abiertas y plenas de cariño.
Añoro el ruido de tus párpados.
Todos tus nombres,
hasta mi retornan el negligente olvido.
Y tú siempre sabiendo a misterio de fuego y rosa
sin yo saber que te merecía tanto.
Y me envuelvo...
en el prodigio de tus besos
los que me entregas cada día
sin preguntar si alguno lo merezco.