carolina Lindemann
Poeta recién llegado
Me equivoqué porque sus manos no eran mías,
ni sus ojos, ni su cuerpo...
Su banal atención me hizo pensar que le pertenecía y le creí...
Me equivoqué al sentir que podía despertar sentimientos de ternura, de amor, un poco de pasión.
Me equivoqué cuando me entregué al deseo de tocar su piel, por uno solo de sus besos.
Pero me equivoqué...
Al no pensar en que lo extrañaría.
Que haré con la necesidad de acariciarlo, de sus labios volver a besar.
Se fue dejando su escencia, sus recuerdos, mis sonrisas apagadas y un corazón roto.
Carolina Lindemann
ni sus ojos, ni su cuerpo...
Su banal atención me hizo pensar que le pertenecía y le creí...
Me equivoqué al sentir que podía despertar sentimientos de ternura, de amor, un poco de pasión.
Me equivoqué cuando me entregué al deseo de tocar su piel, por uno solo de sus besos.
Pero me equivoqué...
Al no pensar en que lo extrañaría.
Que haré con la necesidad de acariciarlo, de sus labios volver a besar.
Se fue dejando su escencia, sus recuerdos, mis sonrisas apagadas y un corazón roto.
Carolina Lindemann
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