Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Mientras tiritaba de frío,
se me tiritaban las ideas
y aunque sin querer seguir, seguía vivo,
mi corazón me seguía suplicando que me fuera.
Me fui. Se fue ese yo, que vivía entre lineas de libro
dónde cada anocheciendo se me anochecían las letras,
se me desordenaban las páginas, me abandonaba algún verbo
y donde sin querer, seguía manchando de corazones mi libreta.
Me fui, si, pero para aprender a seguir volviendo,
con los pies tan descalzos de nubes sobre la tierra,
que frente al tanatorio me arrodille, me despedí de mi pueblo
y volví a nacer, porque cada mañana quiero seguir contestando a su mensaje por si me espera.
se me tiritaban las ideas
y aunque sin querer seguir, seguía vivo,
mi corazón me seguía suplicando que me fuera.
Me fui. Se fue ese yo, que vivía entre lineas de libro
dónde cada anocheciendo se me anochecían las letras,
se me desordenaban las páginas, me abandonaba algún verbo
y donde sin querer, seguía manchando de corazones mi libreta.
Me fui, si, pero para aprender a seguir volviendo,
con los pies tan descalzos de nubes sobre la tierra,
que frente al tanatorio me arrodille, me despedí de mi pueblo
y volví a nacer, porque cada mañana quiero seguir contestando a su mensaje por si me espera.