Me gustaría...
Me gustaría vivir contigo,
despertarte cada mañana
cubriéndote de mimos.
Me gustaría vivir contigo,
besarte cada noche
hasta que quedaras dormido.
Me gustaría vivir contigo,
conquistar tus ojos,,
tu piel, tus sentidos...
Cuidarte con cariño,
romper platos, secar sudores,
serenarte cuando te enfadas,
vencerte con un suspiro...
Recorrer calles oscuras
bajo la lluvia, el granizo y el frío,
con viento, con niebla,
con el sol cegando los ojos,
con el mundo a nuestro alrededor
girando en un remolino.
Hervir con cada caricia,
con cada lágrima,
con cada grito.
Me gustaría vivir contigo...
juntos, cogidos de la mano,
haciendo ese camino
que, con cada amanecer,
comienza, desconocido,
envuelto en luces y nieblas
y seguir, sin rumbo fijo,
la andadura que emprendimos
sin querer, pero queriendo
encontrar otro destino.
Vivir contigo..., sólo un sueño que,
no por haberlo vivido,
deja de ser un sueño
en nuestra memoria escondido,
esperando que algún día,
quizás un martes y trece,
un tres, un diecinueve,
un catorce, un veinticinco,
despierte y, por ser sueño,
se evapore en el infinito.
Ya sé que pronto te irás,
que me queda poco tiempo para disfrutarte
y mucho para llorarte
y enterrarte vivo,
como quien encierra el deseo
en una jaula de cristal
para verlo cada día,
sin tocarlo, sin sentirlo.
No olvides...
No me olvides...
Y, si algún día supieses que, en verdad,
hacia otro mundo he partido,
deja una lágrima por mí,
una sola...
Tal vez la he merecido...
Me gustaría vivir contigo,
despertarte cada mañana
cubriéndote de mimos.
Me gustaría vivir contigo,
besarte cada noche
hasta que quedaras dormido.
Me gustaría vivir contigo,
conquistar tus ojos,,
tu piel, tus sentidos...
Cuidarte con cariño,
romper platos, secar sudores,
serenarte cuando te enfadas,
vencerte con un suspiro...
Recorrer calles oscuras
bajo la lluvia, el granizo y el frío,
con viento, con niebla,
con el sol cegando los ojos,
con el mundo a nuestro alrededor
girando en un remolino.
Hervir con cada caricia,
con cada lágrima,
con cada grito.
Me gustaría vivir contigo...
juntos, cogidos de la mano,
haciendo ese camino
que, con cada amanecer,
comienza, desconocido,
envuelto en luces y nieblas
y seguir, sin rumbo fijo,
la andadura que emprendimos
sin querer, pero queriendo
encontrar otro destino.
Vivir contigo..., sólo un sueño que,
no por haberlo vivido,
deja de ser un sueño
en nuestra memoria escondido,
esperando que algún día,
quizás un martes y trece,
un tres, un diecinueve,
un catorce, un veinticinco,
despierte y, por ser sueño,
se evapore en el infinito.
Ya sé que pronto te irás,
que me queda poco tiempo para disfrutarte
y mucho para llorarte
y enterrarte vivo,
como quien encierra el deseo
en una jaula de cristal
para verlo cada día,
sin tocarlo, sin sentirlo.
No olvides...
No me olvides...
Y, si algún día supieses que, en verdad,
hacia otro mundo he partido,
deja una lágrima por mí,
una sola...
Tal vez la he merecido...