El dolor de lo conocido
Poeta recién llegado
Este poema dista mucho de mis anteiores trabajos puesto que la metrica y el ritmo no son tan cuidadosamente tratados. Es más un poema que salió directamente y no quise modificar por la carga emotiva que me implica. Está dedicado a una prima mía que quise mucho y que murió a muy corta edad, pero que dejó una gran huella en mi.
Me he prohibido.
Volver a ver aquel bello color de un amanecer,
porque contigo ya jamás lo veré,
porque no te diré que cambia cada segundo su nitidez,
porque no habrá quien me pida que se lo repita otra vez.
Me he prohibido...
Continuar contando las estrellas celestiales
pues las que tenía ya no están más en sus lugares,
porque tú eras quien me decía, son todas iguales
y yo te decía ¡no digas falsedades!
Me he prohibido...
Tocar con la mirada el arco iris
pues ya no hay quien pregunte acerca de el,
pues nadie dice ¿cuántos colores son?.
Pues nadie quiere saber con emoción
todos los colores que se pueden obtener.
Me he prohibido...
Escuchar el dulce canto de las aves
¿Para qué?; si a nadie le interesará lo que dicen
¿Para qué?; si no hay quién igual para entenderlas.
¿Para qué? Si no las oirás más para que te fascinen.
Me he prohibido...
Seguir pensando que aún estás viva
para poder seguir mi propia vida.
Porque no encuentro quien me demuestre...
que la vida sigue después de la muerte.
Me he prohibido.
Volver a ver aquel bello color de un amanecer,
porque contigo ya jamás lo veré,
porque no te diré que cambia cada segundo su nitidez,
porque no habrá quien me pida que se lo repita otra vez.
Me he prohibido...
Continuar contando las estrellas celestiales
pues las que tenía ya no están más en sus lugares,
porque tú eras quien me decía, son todas iguales
y yo te decía ¡no digas falsedades!
Me he prohibido...
Tocar con la mirada el arco iris
pues ya no hay quien pregunte acerca de el,
pues nadie dice ¿cuántos colores son?.
Pues nadie quiere saber con emoción
todos los colores que se pueden obtener.
Me he prohibido...
Escuchar el dulce canto de las aves
¿Para qué?; si a nadie le interesará lo que dicen
¿Para qué?; si no hay quién igual para entenderlas.
¿Para qué? Si no las oirás más para que te fascinen.
Me he prohibido...
Seguir pensando que aún estás viva
para poder seguir mi propia vida.
Porque no encuentro quien me demuestre...
que la vida sigue después de la muerte.