Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
A veces me levanto vestido,
o embestido por tu ropa, esa que dejaste tirada en la mesa, con destreza de ninfa mortal,
vestido despierto embestido de tu ropa milenaria,
centenaria para cuando vuelvas a recordarme,
cuando intentes olvidar como ya lo hiciste,
como vestiste de muertos recuerdos esos misterios sombríos que nunca recuerdas,
esas velas consumidas de sangre y lamidos,
esos resoplidos de pasiones encendidas y muertas,
las que se fueron por la ventana,
las que te dejaron mis campanas de bodas pasajeras,
de esas que suceden a diario en el mundo diario del mundo,
esaas que apagaste,
o las velas que encendiste en mi habitación a oscuras de ti, y me llamaste, contándome que estabasd aburrida,
y me pediste entretención hasta que te acompañé a las puertas de la clínica donde dejaste todo atrás,
todo para después,
para irte lejos,
para dejarme solo,
o solamente dejarme,
embestido y vestido de ti,
repleto de tu voz y caricias, o los castigos de tu cuerpo,
de tu viento bailarín de cornadas de huesos afilados,
aislados de tus besos,
cuando castigaste mi deseo.
A veces despierto vestido,
y miro y ya te has ido,
y en cierto sentido siento el alivio,
y siento la holgura de tanta locura por ti,
y me río de mí y de mis deseos, pasiones y locuras,
me levanto,
y me voy a trabajar,
a hacer eso que todos tenemos que hacer en el planeta,
para no ser vestimenta de otros seres,
o despojo de los ricos,
y pasto de los pobres.
o embestido por tu ropa, esa que dejaste tirada en la mesa, con destreza de ninfa mortal,
vestido despierto embestido de tu ropa milenaria,
centenaria para cuando vuelvas a recordarme,
cuando intentes olvidar como ya lo hiciste,
como vestiste de muertos recuerdos esos misterios sombríos que nunca recuerdas,
esas velas consumidas de sangre y lamidos,
esos resoplidos de pasiones encendidas y muertas,
las que se fueron por la ventana,
las que te dejaron mis campanas de bodas pasajeras,
de esas que suceden a diario en el mundo diario del mundo,
esaas que apagaste,
o las velas que encendiste en mi habitación a oscuras de ti, y me llamaste, contándome que estabasd aburrida,
y me pediste entretención hasta que te acompañé a las puertas de la clínica donde dejaste todo atrás,
todo para después,
para irte lejos,
para dejarme solo,
o solamente dejarme,
embestido y vestido de ti,
repleto de tu voz y caricias, o los castigos de tu cuerpo,
de tu viento bailarín de cornadas de huesos afilados,
aislados de tus besos,
cuando castigaste mi deseo.
A veces despierto vestido,
y miro y ya te has ido,
y en cierto sentido siento el alivio,
y siento la holgura de tanta locura por ti,
y me río de mí y de mis deseos, pasiones y locuras,
me levanto,
y me voy a trabajar,
a hacer eso que todos tenemos que hacer en el planeta,
para no ser vestimenta de otros seres,
o despojo de los ricos,
y pasto de los pobres.
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