IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
A un lado de la cama,
dejando que las sabanas,
blancura jovial,
desnuden mi valía,
mi semblante se movía,
desgarrando mi anatomía,
entre un orgasmo de orgías,
tu silueta danzaba,
con tus caderas en mi pecho,
deshecha el alma,
hecho el corazón,
razón de un espíritu encendido,
acalorado a las orillas de tu erotismo,
mutismo absoluto,
solo se escuchan latidos,
como cada gota se expande entre la piel,
lentamente tu sigilo me envenena,
cada escama de tu cuerpo reptil,
me seduce,
a las puertas del paraíso,
y me perdí en su mirada,
tan densa me elevaba,
recorriendo su piel
con el desvelo aun intacto,
eternidad momentánea
que saborea nuestro tacto,
placer y deseo,
ensoñando dulce,
por tu aliento,
de tus besos caramelo,
surgen alas,
de tu néctar nacarado,
de todo amor soñado,
y nos impulsamos cual fénix,
a las llamas del anhelo,
renaciendo de las cenizas,
por cada cielo,
en cada vuelo.
dejando que las sabanas,
blancura jovial,
desnuden mi valía,
mi semblante se movía,
desgarrando mi anatomía,
entre un orgasmo de orgías,
tu silueta danzaba,
con tus caderas en mi pecho,
deshecha el alma,
hecho el corazón,
razón de un espíritu encendido,
acalorado a las orillas de tu erotismo,
mutismo absoluto,
solo se escuchan latidos,
como cada gota se expande entre la piel,
lentamente tu sigilo me envenena,
cada escama de tu cuerpo reptil,
me seduce,
a las puertas del paraíso,
y me perdí en su mirada,
tan densa me elevaba,
recorriendo su piel
con el desvelo aun intacto,
eternidad momentánea
que saborea nuestro tacto,
placer y deseo,
ensoñando dulce,
por tu aliento,
de tus besos caramelo,
surgen alas,
de tu néctar nacarado,
de todo amor soñado,
y nos impulsamos cual fénix,
a las llamas del anhelo,
renaciendo de las cenizas,
por cada cielo,
en cada vuelo.