Alex Courant
Poeta adicto al portal
El viento hace una esquela
del triángulo de tu pubis.
La catedral de tu cuerpo
perfora el silencio con sus comparsas:
Tus pechos, amantes, se desposan.
tus piernas, siamesas, se separan.
Y de momento eres otra.
La de ayer, la de hoy, la de antes,
la que trajo el cielo en nube,
la que esculpió el aire del aire.
Eres una lágrima cayendo,
simple, absuelta, lozana;
triste como una plaza sin niños,
frágil como una rama quebrada.
Pero, enredadas, las horas pasan.
El pan ha quedado en migajas,
pasa el vértice de las aves
que huyen en justa desbandada.
Somos estelas de desvanecida locura:
Sombras de la sombra
que se peinan el pelo
con un peine de penumbra.
del triángulo de tu pubis.
La catedral de tu cuerpo
perfora el silencio con sus comparsas:
Tus pechos, amantes, se desposan.
tus piernas, siamesas, se separan.
Y de momento eres otra.
La de ayer, la de hoy, la de antes,
la que trajo el cielo en nube,
la que esculpió el aire del aire.
Eres una lágrima cayendo,
simple, absuelta, lozana;
triste como una plaza sin niños,
frágil como una rama quebrada.
Pero, enredadas, las horas pasan.
El pan ha quedado en migajas,
pasa el vértice de las aves
que huyen en justa desbandada.
Somos estelas de desvanecida locura:
Sombras de la sombra
que se peinan el pelo
con un peine de penumbra.