Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
¡Oh, tú, dama de plata y frescura,
En este día caluroso, eres mi cura!
Brillas con tu vestido resplandeciente,
Prometes alivio en cada toque ardiente.
Tus burbujas, como risas, bailan sin parar,
En mi boca explotan, una delicia singular.
Al abrir tu abrazo, susurras sin cesar,
Un río de frescura dispuesto a brotar.
Te miro y mis labios ya tiemblan,
Mis manos ansiosas, mi sed tú encadenas.
Oh, dama fiel y querida,
En este calor infernal, eres mi vida.
Cada beso tuyo es un canto de alivio,
Tu frío abrazo, mi más preciado delirio.
¡Bendita seas, musa celestial!
En este día caluroso, eres mi salvación vital.
Eres más que una simple caricia,
Eres una tregua, un descanso, una delicia.
Gracias, dama de plata y frescura,
Por ser la chispa que mi sed asegura.
Y al final, revelo con emoción,
Eres la famosa Coca Cola, mi devoción.
En este día caluroso, eres mi cura!
Brillas con tu vestido resplandeciente,
Prometes alivio en cada toque ardiente.
Tus burbujas, como risas, bailan sin parar,
En mi boca explotan, una delicia singular.
Al abrir tu abrazo, susurras sin cesar,
Un río de frescura dispuesto a brotar.
Te miro y mis labios ya tiemblan,
Mis manos ansiosas, mi sed tú encadenas.
Oh, dama fiel y querida,
En este calor infernal, eres mi vida.
Cada beso tuyo es un canto de alivio,
Tu frío abrazo, mi más preciado delirio.
¡Bendita seas, musa celestial!
En este día caluroso, eres mi salvación vital.
Eres más que una simple caricia,
Eres una tregua, un descanso, una delicia.
Gracias, dama de plata y frescura,
Por ser la chispa que mi sed asegura.
Y al final, revelo con emoción,
Eres la famosa Coca Cola, mi devoción.