Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te pienso y me sabes a ternura
jaspeada de efluvios de deseo,
pues evitar no puedo, si te veo,
que la mente traicione mi cordura;
y yendo más allá de la mesura
en tu imagen prohibida me recreo
y me hallo, sin saberlo, así lo creo,
diluyendo lascivia en la dulzura.
Te pienso y me sabes a terneza
con dejos de pasión en el recuerdo;
y quizás, en el fondo, estás de acuerdo
que anhele el ecuador de tu belleza;
porque tú, cuando el labio yo me muerdo,
te sonríes, con gracia y agudeza.
jaspeada de efluvios de deseo,
pues evitar no puedo, si te veo,
que la mente traicione mi cordura;
y yendo más allá de la mesura
en tu imagen prohibida me recreo
y me hallo, sin saberlo, así lo creo,
diluyendo lascivia en la dulzura.
Te pienso y me sabes a terneza
con dejos de pasión en el recuerdo;
y quizás, en el fondo, estás de acuerdo
que anhele el ecuador de tu belleza;
porque tú, cuando el labio yo me muerdo,
te sonríes, con gracia y agudeza.
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