Laidia
Poeta fiel al portal
Era una experiencia nueva para mi.
Me sentía en plena confianza,
y no necesitaba ninguna esperanza.
Realmente cría en mí.
La derecha poseía la destreza,
plasmando todos los aspectos de mi vida.
La izquierda decidía las proezas,
que iba yo a cumplir a lo largo del día.
No existía la inocencia,
y ya despojada de mis cadenas,
prevalecía mi conciencia,
y las plabras fluian en mis venas.
¡Que grandeza,
que destreza!
¡Pero que inconciencia,
que incoherencia!
Pensé que era eterno,
pero se esfuma como el viento.
Creía que yo era su dueño,
pero es tan libre como el tiempo.
Me sentía en plena confianza,
y no necesitaba ninguna esperanza.
Realmente cría en mí.
La derecha poseía la destreza,
plasmando todos los aspectos de mi vida.
La izquierda decidía las proezas,
que iba yo a cumplir a lo largo del día.
No existía la inocencia,
y ya despojada de mis cadenas,
prevalecía mi conciencia,
y las plabras fluian en mis venas.
¡Que grandeza,
que destreza!
¡Pero que inconciencia,
que incoherencia!
Pensé que era eterno,
pero se esfuma como el viento.
Creía que yo era su dueño,
pero es tan libre como el tiempo.