Bébeme la vida,
los mejores años.
El corazón del hombre
hoy es un averno,
y la duda existencial
llaga las heridas.
Todavía saboreo
el amargo veneno,
ese que me llevó
a las celdas de la muerte.
y la duda espiritual
sigue presente
egolatría
maldad
vida
muerte.
Están secas
las palabras,
estériles
simientes,
podridas
en los labios
inertes...
Orfandad reiterada.
ya no quiero ser fuerte.
El cromatismo de mi vida
ya secó su fuente.
dejaré
Que la serpiente
muerda
su
cola.
Me iré con la noche
pero sin manto de estrellas
sin madre, hermanos o amigos.
Hoy me iré
con el amor intacto
y las manos vacías,
con mi ausencia
de vida acuestas.
Hoy me consumirá la noche
Tras la mirada indiferente.