elissp
Poeta recién llegado
El sublime encanto del crepúsculo antes de su muerte,
el cielo heterogéneo que arde en ígneos jirones,
que conspira en contraste con el más diáfano cielo.
Se mezclan como vivos en una convulsión informe
según avanzaba el atardecer, alternando con diversos
matices de los más vivos colores en el efímero espectáculo;
luego la oscuridad.
Los faroles que se prenden
conforme el cielo da paso a su tenue encanto,
vestido de estrellas y una luna que asoma trémula
en medio de mullidas nubes, como en un velo
que cubre el rostro de la dama.
La luna ebúrnea que baila en medio de gigantes
blancas o grises difuminadas por la bóveda.
El alma que vuela en la contemplación.
El frío no se siente, las gotas de la lluvia resbalan por el cuerpo
como un bálsamo vivificador, unas lágrimas que salen
llevando consigo el tiempo, la angustia y la desolación
el cielo heterogéneo que arde en ígneos jirones,
que conspira en contraste con el más diáfano cielo.
Se mezclan como vivos en una convulsión informe
según avanzaba el atardecer, alternando con diversos
matices de los más vivos colores en el efímero espectáculo;
luego la oscuridad.
Los faroles que se prenden
conforme el cielo da paso a su tenue encanto,
vestido de estrellas y una luna que asoma trémula
en medio de mullidas nubes, como en un velo
que cubre el rostro de la dama.
La luna ebúrnea que baila en medio de gigantes
blancas o grises difuminadas por la bóveda.
El alma que vuela en la contemplación.
El frío no se siente, las gotas de la lluvia resbalan por el cuerpo
como un bálsamo vivificador, unas lágrimas que salen
llevando consigo el tiempo, la angustia y la desolación