El destino averió su coche
en la cuneta de mi vida,
y reparó así mi noche,
extraviada ruta perdida.
Supliqué mi ayuda enamorada.
¿Entiende, caballero, de motores?.
¿Entiende acaso, bella dama,
el corazón de amores?.
¿Por qué no gira el volante?.
Porque teme sentir lejanos
si no sigue adelante
los besos de sus manos.
¿Por qué gotea el radiador?.
Porque triste lamenta
enfriar el sublime calor
que su corazón alimenta.
¿Por qué no alumbran las luces?.
Porque imitan al Sol los enojos
cuando ciega las nubes
por envidiar a sus ojos.
¿Por qué no sirven los frenos?.
Porque arden impotentes,
abrasados de celos
clavando sus dientes.
Gentil caballero,
¿es trovador de motores?.
Bella dama,
soy mecánico de amores.
El destino averió su coche
en la cuneta de mi vida,
y reparó así mi noche,
extraviada ruta perdida.
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