El poeta de la lluvia.
Poeta recién llegado
Esa sensación,
de no poder despegar mis labios
de los tuyos.
Esa sensación,
de verlo todo,
cuando te miro a los ojos.
Esa sensación,
que me llena y me embriaga
como mil soles quemando mi pecho.
Te vi ayer,
pero ya te echo de menos.
Parece que fue hace siglos,
cuando apartaba tu cabello
para tocar tus labios,
cuando te miraba,
para que me matases en vida,
cuanto te acariciaba
y me quemaba las manos,
cuando sentía tu cuerpo,
pegado al mío como dos llamas,
que se funden en una sola,
más intensa,
más caliente,
más grande.
Un fuego que jamás se apague,
y que su roja luz arda,
para que todas las estrellas
puedan contemplarla,
por el resto de esta
y de la otra vida.
Ardiendo para ser el sol,
que ilumina el camino,
porque el amor,
no es simplemente la palabra,
no es simplemente el sentimiento.
Amor es el motor de la vida,
lo que nos alimenta
y lo que nos hace funcionar por dentro.
de no poder despegar mis labios
de los tuyos.
Esa sensación,
de verlo todo,
cuando te miro a los ojos.
Esa sensación,
que me llena y me embriaga
como mil soles quemando mi pecho.
Te vi ayer,
pero ya te echo de menos.
Parece que fue hace siglos,
cuando apartaba tu cabello
para tocar tus labios,
cuando te miraba,
para que me matases en vida,
cuanto te acariciaba
y me quemaba las manos,
cuando sentía tu cuerpo,
pegado al mío como dos llamas,
que se funden en una sola,
más intensa,
más caliente,
más grande.
Un fuego que jamás se apague,
y que su roja luz arda,
para que todas las estrellas
puedan contemplarla,
por el resto de esta
y de la otra vida.
Ardiendo para ser el sol,
que ilumina el camino,
porque el amor,
no es simplemente la palabra,
no es simplemente el sentimiento.
Amor es el motor de la vida,
lo que nos alimenta
y lo que nos hace funcionar por dentro.