hanslothar
Poeta recién llegado
Ya tanto tiempo hace
que perdí el rumbo de tus pasos,
ya tanto tiempo hace
que salí de mi reino de cortesanas
para embarcarme contigo
en el sueño hermoso que querías.
Con mis manos y tu ayuda
levanté este castillo de la nada,
con ímpetu y obsesión
corté cada piedra de cantera
y con silencio y decisión
puse cada paso de escalera.
Y hoy, hoy que está erigido
tal cual tú querías,
con mis manos rotas del esfuerzo
veo y siento como poco a poco
me alejas de tu lado.
Desde la torre lejana
que está hacía el norte
de lo que un día fue nuestro lecho,
veo cada noche las valquirias cantar
su canción de horror y desconsuelo
arrañando y desangrando mi corazón
que un día te di para completar esto
que me mostraste como nuestro.
Sólo oscuridad, pesar, pena y angustia
recorren los pasillos de mi torre austera,
ya mi cama de piedra fría e inhumana
me da las buenas noches como una amante tierna.
Ahora mis palabras no hacen eco
en la profundidad de tu alma,
el roce de mis dedos ya no eriza tu piel
como hace un tiempo sucedía,
ya mis intentos por amarte
se pierden en la lejanía.
Ahora la culpa es mía por no escucharte
cuando siempre he sido un par de oídos para ti,
dejé de escuchar el mundo sólo para ti,
te convertiste en la sirena que embruja
al navegante descuidado de tus aguas oscuras
y aún así . Sigo aquí
Ya mis cuentos de dragones no te gustan,
ir a los torneos y poner tu pañuelo bordado
en la punta de mi lanza no tiene sentido,
preparar mi armadura como antes
es una pérdida de tiempo,
ahora eres más moderna,
te estresas por el que dirán,
te enfermas por lo que comenten,
sufres porque nunca quedas bien,
ahora jugar en el jardín con la princesa no se puede
porque hay que lavar los pisos y paredes,
hay que hacer y hacer y hacer
y haciendo y haciendo la niñez se va perdiendo,
la bebé se hará mujer
y nunca más la tendrás en brazos.
Qué te pasó?
Qué te hiciste?
Porqué ahora que te busco no te encuentro?
si no eres la misma que un día bajo la lluvia
llegó llorando y con frío a buscarme, no importa,
igual da lo que pase conmigo,
pero hay tantas dudas que no respondes,
hay tantas cosas que no dices.
Por qué ahora?
Porqué no antes cuando no había nada
y la princesa no hubiera extrañado a su padre?
Porqué no antes de haberme perdido
en tus mares tenebrosos de traumas infantiles?
Porqué no antes de embarcarme
en esta cruzada por entenderte?
No tienes alguna otra forma de aceptar las cosas
y no sólo decir que la culpa es mía por mis largos viajes
a las cruzadas sarracenas?
Defendía la tierra santa de mi tiempo,
ahora mi santuario a defender es éste,
el enemigo eres tú
y las víctima la niña.
Porqué hasta ahora te duelen los enemigos
que batí en campañas pasadas?
No habíamos quedado delante de Dios
que eso era tiempo olvidado?
Este es mi lugar y lo defenderé hasta el final
y si acaso no puedo, te lo puedes dejar,
nosotros partiremos en la noche
amparados a estas dos manos
que no pararán de doblar el destino,
a éste corazón que con valor defendió
los castillos más ruinosos del Medievo sin fin,
no le temo a enfrentar lo que venga con o sin ti
y el hambre no asomará al vientre infantil
aunque deba recorrer el desierto marroquí.
Que disfrutes lo que tienes y que es tan bello,
trabaja arduamente para que todos lo vean
y te admiren por eso.
Pero nunca esperes que una piedra te quiera
ni que los que te adulan te levanten cuando la tristeza
llene tu corazón atormentado,
ni que una cama vacía te abrace cuando el frío asome
por la ventana gris de tu hermoso castillo,
ni que el apetito fluya hacía ti con cada manjar,
ni que los pisos ni escaleras te digan: te amo mamá
Me iré, como tantas veces del campo de batalla
con mi armadura abollada y mi espada algo maltrecha,
pero luché no por oro, no por joyas ni tierras,
luché por una lágrima, un suspiro, un gracias,
luché por cada cosa pequeña que ya no ves,
luché porque mis hambrunas infantiles no se repitan
y mis llantos a media noche no se escuchen más.
Luché para que nunca más mi voz callada
llamara a papá en las noches y sólo respondiera el silencio,
luché por cada cosa que no ves y no quieres escuchar,
luché por dejar algo de mí en ti
Y a pesar de que no entiendas ni quieras ya oir mi voz,
gracias, gracias por dos luceros que brillan
como chispitas en la noche,
gracias por una sonrisa, un abrazo y un beso
Gracias por cada buenas noches papá
que me alienta a seguir luchando.
que perdí el rumbo de tus pasos,
ya tanto tiempo hace
que salí de mi reino de cortesanas
para embarcarme contigo
en el sueño hermoso que querías.
Con mis manos y tu ayuda
levanté este castillo de la nada,
con ímpetu y obsesión
corté cada piedra de cantera
y con silencio y decisión
puse cada paso de escalera.
Y hoy, hoy que está erigido
tal cual tú querías,
con mis manos rotas del esfuerzo
veo y siento como poco a poco
me alejas de tu lado.
Desde la torre lejana
que está hacía el norte
de lo que un día fue nuestro lecho,
veo cada noche las valquirias cantar
su canción de horror y desconsuelo
arrañando y desangrando mi corazón
que un día te di para completar esto
que me mostraste como nuestro.
Sólo oscuridad, pesar, pena y angustia
recorren los pasillos de mi torre austera,
ya mi cama de piedra fría e inhumana
me da las buenas noches como una amante tierna.
Ahora mis palabras no hacen eco
en la profundidad de tu alma,
el roce de mis dedos ya no eriza tu piel
como hace un tiempo sucedía,
ya mis intentos por amarte
se pierden en la lejanía.
Ahora la culpa es mía por no escucharte
cuando siempre he sido un par de oídos para ti,
dejé de escuchar el mundo sólo para ti,
te convertiste en la sirena que embruja
al navegante descuidado de tus aguas oscuras
y aún así . Sigo aquí
Ya mis cuentos de dragones no te gustan,
ir a los torneos y poner tu pañuelo bordado
en la punta de mi lanza no tiene sentido,
preparar mi armadura como antes
es una pérdida de tiempo,
ahora eres más moderna,
te estresas por el que dirán,
te enfermas por lo que comenten,
sufres porque nunca quedas bien,
ahora jugar en el jardín con la princesa no se puede
porque hay que lavar los pisos y paredes,
hay que hacer y hacer y hacer
y haciendo y haciendo la niñez se va perdiendo,
la bebé se hará mujer
y nunca más la tendrás en brazos.
Qué te pasó?
Qué te hiciste?
Porqué ahora que te busco no te encuentro?
si no eres la misma que un día bajo la lluvia
llegó llorando y con frío a buscarme, no importa,
igual da lo que pase conmigo,
pero hay tantas dudas que no respondes,
hay tantas cosas que no dices.
Por qué ahora?
Porqué no antes cuando no había nada
y la princesa no hubiera extrañado a su padre?
Porqué no antes de haberme perdido
en tus mares tenebrosos de traumas infantiles?
Porqué no antes de embarcarme
en esta cruzada por entenderte?
No tienes alguna otra forma de aceptar las cosas
y no sólo decir que la culpa es mía por mis largos viajes
a las cruzadas sarracenas?
Defendía la tierra santa de mi tiempo,
ahora mi santuario a defender es éste,
el enemigo eres tú
y las víctima la niña.
Porqué hasta ahora te duelen los enemigos
que batí en campañas pasadas?
No habíamos quedado delante de Dios
que eso era tiempo olvidado?
Este es mi lugar y lo defenderé hasta el final
y si acaso no puedo, te lo puedes dejar,
nosotros partiremos en la noche
amparados a estas dos manos
que no pararán de doblar el destino,
a éste corazón que con valor defendió
los castillos más ruinosos del Medievo sin fin,
no le temo a enfrentar lo que venga con o sin ti
y el hambre no asomará al vientre infantil
aunque deba recorrer el desierto marroquí.
Que disfrutes lo que tienes y que es tan bello,
trabaja arduamente para que todos lo vean
y te admiren por eso.
Pero nunca esperes que una piedra te quiera
ni que los que te adulan te levanten cuando la tristeza
llene tu corazón atormentado,
ni que una cama vacía te abrace cuando el frío asome
por la ventana gris de tu hermoso castillo,
ni que el apetito fluya hacía ti con cada manjar,
ni que los pisos ni escaleras te digan: te amo mamá
Me iré, como tantas veces del campo de batalla
con mi armadura abollada y mi espada algo maltrecha,
pero luché no por oro, no por joyas ni tierras,
luché por una lágrima, un suspiro, un gracias,
luché por cada cosa pequeña que ya no ves,
luché porque mis hambrunas infantiles no se repitan
y mis llantos a media noche no se escuchen más.
Luché para que nunca más mi voz callada
llamara a papá en las noches y sólo respondiera el silencio,
luché por cada cosa que no ves y no quieres escuchar,
luché por dejar algo de mí en ti
Y a pesar de que no entiendas ni quieras ya oir mi voz,
gracias, gracias por dos luceros que brillan
como chispitas en la noche,
gracias por una sonrisa, un abrazo y un beso
Gracias por cada buenas noches papá
que me alienta a seguir luchando.