Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Mejillón Salomón
Indecente perla marina, que os abrís al calor, hambrienta vagina, poco hecha y al vapor, el océano es tu vitrina, allí os mostráis altiva, cual sardina fresca sin pudor. Con limón serás aderezada, del ajo tus ojos lloran por su ardor, y calma en un perejil sazonada, blanco vino en garganta de un tragador.
Muerta no estabas, viva y medio hecha te comió, y siendo ya degustada: ¡Sálvenme la vida gritó el mejillón!
Se siente sólo su sabor, si su sello se sabe sorberlo, sufrido será su sustento, su sino sulfuro sorbido sufrió. Sorbe salobre sal sulfurosa, surten sabores sombríos, sala salina sedienta sarnosa, sanan sus sesos sumidos, silba serpiente satán sinuosa, sierren sus senos suplidos. Sangrienta saliva serosa, siente su sudor susurrante, sobren serviles sus sopas, sus sombras sodómico sastre, simiente sopor son sus somas, siempre señal serpenteante, santo salmodia someras, suras soñadas sorderas, sobre sueño senil soterrarte. Sus surcos sólidos son, sandalias sesgadas sudantes, semánticos semen sembrantes, ¡sus salmos Señor Salomón!
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