Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
MEJOR
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Mejor es sentir constantes,
las espinas de las zarzas,
esas que en los senderos,
ribetean mi andar,
En caminos polvorientos,
donde mi vista se alza,
cansada de esperarte,
cansada de no tenerte,
cansada de divagar.
Cansada de posarse siempre
en esta, tu vasta ausencia,
pues donde quiera que miro,
tú no estás.
Mejores son esas espinas,
que este, mi dolor,
éste, mi sufrir,
ésta, mi inexistencia,
éste mi no latir,
éste mi no mirar
éste mi no sentir
éste mi suspirar.
Este pundonor,
que me exige esta paciencia,
a tu desamor,
a tu faltar.
Este pundonor,
del tratar de sonreír,
del tratar de ser feliz
del tratarte de olvidar.
Son más dulces esas espinas,
que clavaren mis ojos vivos,
que éste mi dolor,
éste mi pesar.
Mejor es cantarle canciones,
a la inevitable muerte,
que está ahí presente,
ahí al final;
En esta existencia errada,
que es nuestro karma
el jolgorio de demonio
con su carnaval
el fluir de nuestra sangre negra
que es nuestro mal.
Pues en sentencia nacemos
y aunque no lo queramos,
sus ojos fijos,
esperan el fin
de nuestro caminar,
Dejando una estela de penas,
dejando a otros en cadenas,
sin consolar.
Aún así es mejor cantarle a ella,
es más grato darle canciones,
a esta que nos llena,
de amargo llorar,
Que por el dolor de tu ausencia
y por tu indiferencia,
mi llorar.
Es mejor morir por siempre,
que el saber,
que nunca te voy a besar.
&&&&&&
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Mejor es sentir constantes,
las espinas de las zarzas,
esas que en los senderos,
ribetean mi andar,
En caminos polvorientos,
donde mi vista se alza,
cansada de esperarte,
cansada de no tenerte,
cansada de divagar.
Cansada de posarse siempre
en esta, tu vasta ausencia,
pues donde quiera que miro,
tú no estás.
Mejores son esas espinas,
que este, mi dolor,
éste, mi sufrir,
ésta, mi inexistencia,
éste mi no latir,
éste mi no mirar
éste mi no sentir
éste mi suspirar.
Este pundonor,
que me exige esta paciencia,
a tu desamor,
a tu faltar.
Este pundonor,
del tratar de sonreír,
del tratar de ser feliz
del tratarte de olvidar.
Son más dulces esas espinas,
que clavaren mis ojos vivos,
que éste mi dolor,
éste mi pesar.
Mejor es cantarle canciones,
a la inevitable muerte,
que está ahí presente,
ahí al final;
En esta existencia errada,
que es nuestro karma
el jolgorio de demonio
con su carnaval
el fluir de nuestra sangre negra
que es nuestro mal.
Pues en sentencia nacemos
y aunque no lo queramos,
sus ojos fijos,
esperan el fin
de nuestro caminar,
Dejando una estela de penas,
dejando a otros en cadenas,
sin consolar.
Aún así es mejor cantarle a ella,
es más grato darle canciones,
a esta que nos llena,
de amargo llorar,
Que por el dolor de tu ausencia
y por tu indiferencia,
mi llorar.
Es mejor morir por siempre,
que el saber,
que nunca te voy a besar.
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