Aún estando en tu compañía me siento sola; y ahora, la soledad es mi mejor compañía.
El llanto me desarma, pero de mis ojos no sale ni una sola lágrima.
Mi cuerpo está lleno de un vacío incoherente y opresor.
El frío de tu cuerpo me desgarra el alma. Y es lo más parecido a un abrazo que puedo sentir.
Estando contigo, mi presencia es sólo física, pues tengo el alma suspendida en un limbo descendente, que baja más y más.
Me olvidé de sonreír, y tus besos me recuerdan lo amarga que es la depresión.
Paso noches en vela, anhelando huir de éste sentimiento. Y cuando el alba asoma su rubicunda cara, los recuerdos del ayer acunan mi sueño.
Me aterra la vida, y la muerte suena tentadora.
Añoro las noches en que dormía plácidamente a tu lado, y despertaba sola ahora que estás conmigo, el mundo se me acaba. Y cada vez que te vas, la esperanza renace.
Si divago, lo veo todo tal y como es. Y si pienso, me ciego ante una fantasía.
Has hecho que mi vida sea sólo las esquirlas de lo que fue; sólo una escena, que se repite una y otra vez cada día, lo mismo en 24 horas, el todo y la nada se funden; ¡muerte y vida! Que apagan mi espíritu y lo obligan a desistir.
El llanto me desarma, pero de mis ojos no sale ni una sola lágrima.
Mi cuerpo está lleno de un vacío incoherente y opresor.
El frío de tu cuerpo me desgarra el alma. Y es lo más parecido a un abrazo que puedo sentir.
Estando contigo, mi presencia es sólo física, pues tengo el alma suspendida en un limbo descendente, que baja más y más.
Me olvidé de sonreír, y tus besos me recuerdan lo amarga que es la depresión.
Paso noches en vela, anhelando huir de éste sentimiento. Y cuando el alba asoma su rubicunda cara, los recuerdos del ayer acunan mi sueño.
Me aterra la vida, y la muerte suena tentadora.
Añoro las noches en que dormía plácidamente a tu lado, y despertaba sola ahora que estás conmigo, el mundo se me acaba. Y cada vez que te vas, la esperanza renace.
Si divago, lo veo todo tal y como es. Y si pienso, me ciego ante una fantasía.
Has hecho que mi vida sea sólo las esquirlas de lo que fue; sólo una escena, que se repite una y otra vez cada día, lo mismo en 24 horas, el todo y la nada se funden; ¡muerte y vida! Que apagan mi espíritu y lo obligan a desistir.