Un niño con sueños color miel
en sus ojos
expresaba el mundo en cantos maravillosos
con el sol en la frente.
Su corazon de diamante encendido
con pasión enamorada iluminaba las noches
que jugaba con hadas del viento
y bebía en manantiales de colores sabor a esperanza
mientras los duendes del sueño
lo esperaban bajo un árbol de manzanas
en un bosque de acuarelas.
Pero los adultos lo envidiaban
y con toda su furia le robaron los ojos
que se convirtieron en piedras
negras como sus corazones.
Entonces el niño lloro perlas
por sus cuencas hasta crecer.
Cantó una maldición
arrancándose la lengua.
Ahora esconde secretos en las estrellas
y escribe sus dolores con una pena abierta
mientras se va apagando su luz,
deambula entre los hombres
buscando un bosque de acuarelas.
en sus ojos
expresaba el mundo en cantos maravillosos
con el sol en la frente.
Su corazon de diamante encendido
con pasión enamorada iluminaba las noches
que jugaba con hadas del viento
y bebía en manantiales de colores sabor a esperanza
mientras los duendes del sueño
lo esperaban bajo un árbol de manzanas
en un bosque de acuarelas.
Pero los adultos lo envidiaban
y con toda su furia le robaron los ojos
que se convirtieron en piedras
negras como sus corazones.
Entonces el niño lloro perlas
por sus cuencas hasta crecer.
Cantó una maldición
arrancándose la lengua.
Ahora esconde secretos en las estrellas
y escribe sus dolores con una pena abierta
mientras se va apagando su luz,
deambula entre los hombres
buscando un bosque de acuarelas.