yolanda
Poeta recién llegado
Inundando mis pasos
la sensación de vacío.
Ni caricias ni abrazos,
todo sigue siendo frío.
Y conformando mi vida
esa levedad del ser,
esa, la que ora es ora no es
eso que deseó la envidia.
Sofocando mis deseos
de momentos de placer
en imprecisos anhelos
que aún permiten florecer
las pequeñas mariposas,
flores que no han de crecer,
las que parecían rosas
y amargan como la hiel.
Y sólo en sueños dispuesta,
disponiendo de mi ser,
me atrevo yo a ser esta:
la mujer que deseo ver.
la sensación de vacío.
Ni caricias ni abrazos,
todo sigue siendo frío.
Y conformando mi vida
esa levedad del ser,
esa, la que ora es ora no es
eso que deseó la envidia.
Sofocando mis deseos
de momentos de placer
en imprecisos anhelos
que aún permiten florecer
las pequeñas mariposas,
flores que no han de crecer,
las que parecían rosas
y amargan como la hiel.
Y sólo en sueños dispuesta,
disponiendo de mi ser,
me atrevo yo a ser esta:
la mujer que deseo ver.