PAUL SOLER
Poeta recién llegado
MELANCOLÍA
como queriendo arrojarse a la mar del dolor,
lloran a mares las quejumbrosas
melancolías al borde del abismo más abismal;
buscan pañuelos entre las ausencias de las blancas nubes.
En esta tarde de verano invernal,
los soldados del amor han perdido la batalla;
y una dantesca sombra estremece
las blandengues arterias del corazón derruido.
¿Quién pudiera soñar una luz
en lo intenso de la penumbra?
Sé que la vida pasa, amor;
y cuando tú hayas llegado a mi vera,
yo ya estaré huyendo -cual hojas de otoño-
hacia los parduzcos valles de lo lejos.
Sé que la vida pasa, amor;
y cuando tú hayas llegado a mi playa,
sólo encontraras cenizas frescas en las arenas
y una bandada de cuervos irá recorriendo
(en lento volar) las orillas andinas de mi alma.
como queriendo arrojarse a la mar del dolor,
lloran a mares las quejumbrosas
melancolías al borde del abismo más abismal;
buscan pañuelos entre las ausencias de las blancas nubes.
En esta tarde de verano invernal,
los soldados del amor han perdido la batalla;
y una dantesca sombra estremece
las blandengues arterias del corazón derruido.
¿Quién pudiera soñar una luz
en lo intenso de la penumbra?
Sé que la vida pasa, amor;
y cuando tú hayas llegado a mi vera,
yo ya estaré huyendo -cual hojas de otoño-
hacia los parduzcos valles de lo lejos.
Sé que la vida pasa, amor;
y cuando tú hayas llegado a mi playa,
sólo encontraras cenizas frescas en las arenas
y una bandada de cuervos irá recorriendo
(en lento volar) las orillas andinas de mi alma.
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