pumuki
Poeta asiduo al portal
La melancolía
inunda mi existencia,
con su ácida lluvia
a mala conciencia.
Me hizo abortar
en mis poemas
manchando de sangre
mis rimas y mis letras,
privándome de ti,
prohibiéndome de tu querer.
Esa bohemia parisina
que me paraliza y me ciega,
que me maravilla
y a la vez me golpea
fuerte, en el pecho;
en la cabeza,
enloqueciéndome
como un martirio
que me atormenta.
De dolor y furia
pintaba su grotesca obra
haciéndome llorar
y lamentar
todo lo que te pude amar.
La melancolía
se viste con tu vestido
y me visita todos los días;
comiéndome su reflejo
mientras a ti te veo.
Ayunaré,
pues a ti te amo;
no a la melancolía
que me agarra
con su fría mano.
En las noches de luna
la soledad y oscuridad
bañana de negro
con sus profundos tintes
el cielo que tanto anhelo.
Melancolía, mátame
sabiendo que no amaré,
sabiendo que nunca me querrá
pero no juegues conmigo más.
inunda mi existencia,
con su ácida lluvia
a mala conciencia.
Me hizo abortar
en mis poemas
manchando de sangre
mis rimas y mis letras,
privándome de ti,
prohibiéndome de tu querer.
Esa bohemia parisina
que me paraliza y me ciega,
que me maravilla
y a la vez me golpea
fuerte, en el pecho;
en la cabeza,
enloqueciéndome
como un martirio
que me atormenta.
De dolor y furia
pintaba su grotesca obra
haciéndome llorar
y lamentar
todo lo que te pude amar.
La melancolía
se viste con tu vestido
y me visita todos los días;
comiéndome su reflejo
mientras a ti te veo.
Ayunaré,
pues a ti te amo;
no a la melancolía
que me agarra
con su fría mano.
En las noches de luna
la soledad y oscuridad
bañana de negro
con sus profundos tintes
el cielo que tanto anhelo.
Melancolía, mátame
sabiendo que no amaré,
sabiendo que nunca me querrá
pero no juegues conmigo más.