Megara900
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor,
justo este momento
tres parpadeos
y medio silencio
tras decirnos adiós
el camino se engarza
los destinos relucen
en vómitos ficticios
viajes de felicidad
la chica pagana
de plateados dientes
desea que invierta
mi sueldo de carcajada
en ese tratamiendo dental
Amor, no mires hacia arriba
los panorámicos congelan las rabias
tumban la algarabía
quieren convertirte en esclavo
de la publicidad
es mi carretera una vía láctea
mal iluminada
más parece un milky way
abandonado a las 5 de la tarde.
Te dije amor,
que no tocases mi frente
ahora tus manos de luna
deambularán en mis sueños
como dos ruidos descalzos
cercando plena avenida.
dos agnósticos ante la locura
ebrios de tormento
legendarios insectos
en la inmundicia de la vida.
Pero amor, aún nos queda esto
si tu no te vas
si tu me quedas después del diluvio
después de la hoguera
y del olvido
de la plaga de gaviotas
y la fatalista crisis económica
aún descansaré en el tintineo de tus ojos
en la nostalgia de un pájaro
o en la vaga sinfonía de aquella mesa-piano
improvisada para suavizar la existencia
Amor, tu me quedas aún
puedo perder mis trágicos smokings empeñados
incluso mi riñón derecho
todos los libros todos
que escribí para vos
y aun cuando me robasen
hasta la última letra de mi nombre maltrecho
en mis labios renacerá la gota
de lluvia temprana
de lágrimas de aurora
y vendrás a tatuarme los sesos
de agua fresca
de tornasol mañana
a llenarme cada verso
con tus cabellos de espuma
vendrás hermosa,
porque mis brazos te esperan
en la séptima línea del libro abierto
en la octava banca del parque de los abetos
abiertos, sembrantes
anhelantes y ensombrecidos
de la palidecida suburbia
centro nocturno
donde poblé la noche de melancolías.
justo este momento
tres parpadeos
y medio silencio
tras decirnos adiós
el camino se engarza
los destinos relucen
en vómitos ficticios
viajes de felicidad
la chica pagana
de plateados dientes
desea que invierta
mi sueldo de carcajada
en ese tratamiendo dental
Amor, no mires hacia arriba
los panorámicos congelan las rabias
tumban la algarabía
quieren convertirte en esclavo
de la publicidad
es mi carretera una vía láctea
mal iluminada
más parece un milky way
abandonado a las 5 de la tarde.
Te dije amor,
que no tocases mi frente
ahora tus manos de luna
deambularán en mis sueños
como dos ruidos descalzos
cercando plena avenida.
dos agnósticos ante la locura
ebrios de tormento
legendarios insectos
en la inmundicia de la vida.
Pero amor, aún nos queda esto
si tu no te vas
si tu me quedas después del diluvio
después de la hoguera
y del olvido
de la plaga de gaviotas
y la fatalista crisis económica
aún descansaré en el tintineo de tus ojos
en la nostalgia de un pájaro
o en la vaga sinfonía de aquella mesa-piano
improvisada para suavizar la existencia
Amor, tu me quedas aún
puedo perder mis trágicos smokings empeñados
incluso mi riñón derecho
todos los libros todos
que escribí para vos
y aun cuando me robasen
hasta la última letra de mi nombre maltrecho
en mis labios renacerá la gota
de lluvia temprana
de lágrimas de aurora
y vendrás a tatuarme los sesos
de agua fresca
de tornasol mañana
a llenarme cada verso
con tus cabellos de espuma
vendrás hermosa,
porque mis brazos te esperan
en la séptima línea del libro abierto
en la octava banca del parque de los abetos
abiertos, sembrantes
anhelantes y ensombrecidos
de la palidecida suburbia
centro nocturno
donde poblé la noche de melancolías.
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