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Entras en el silencio de la noche, tu sombra vaga deambulando extraviada entre susurros mudos, ¡cómo anhelo tu presencia!.
Mi aura te sigue de cerca, murmurando palabras sin voz, tejiendo un manto de nostalgia sobre las uvas de tus ojos lunas que abren el corazón.
Las estrellas se reflejan en tus ojos ausentes, mientras el cielo se abre cariñoso tejiendo un manto de nostalgia sobre esta realidad en donde me acarician las palomas.
Ni el felino astuto puede desentrañar los laberintos de mi alma errante, busco tu luz en el bosque desarraigado, pero tú, ajena, sigues tu camino.
La distancia se vuelve abismo insalvable, hasta que cierras los párpados, y me dejas atrapado en esta jaula de silencios, soñando con tu etérea presencia.
En mi mente te pierdo y te encuentro, enredada en mis pensamientos, como un laberinto sin salida donde el amor y la pasión andan muriendo.
Entras en el silencio de la noche, tu sombra vaga deambulando extraviada entre susurros mudos, ¡cómo anhelo tu presencia!.
Mi aura te sigue de cerca, murmurando palabras sin voz, tejiendo un manto de nostalgia sobre las uvas de tus ojos lunas que abren el corazón.
Las estrellas se reflejan en tus ojos ausentes, mientras el cielo se abre cariñoso tejiendo un manto de nostalgia sobre esta realidad en donde me acarician las palomas.
Ni el felino astuto puede desentrañar los laberintos de mi alma errante, busco tu luz en el bosque desarraigado, pero tú, ajena, sigues tu camino.
La distancia se vuelve abismo insalvable, hasta que cierras los párpados, y me dejas atrapado en esta jaula de silencios, soñando con tu etérea presencia.
En mi mente te pierdo y te encuentro, enredada en mis pensamientos, como un laberinto sin salida donde el amor y la pasión andan muriendo.