José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el eco de mis suspiros de matorral hambriento
se desvanece el amor que no fue
sombras de recuerdos heridos
mi corazón llora, se ha desvanecido.
En cada verso, la esperanza se marchita
como sombra fugaz en el olvido
eres la extensión de la palabra en el tiempo
árbol desnudo que mi vida eclipsa.
La luz vacila, se desliza
en este tibio día gris
me sigues perteneciendo
estás tejida a mi corazón con hilo de dolor
convertida en lluvia
y la angustia de la tormenta
germina brillando en mi interior
como ascua sin ceniza.
Sueño con tus besos de seda
pero son bruma
que se expande por mi sangre
como enredadera
fulgor perverso de silencios y tristezas
De vez en cuando se desliza silenciosa
alguna lágrima por mi mejilla
desvaneciendo el sonido
de las bocinas de mi desdicha.
Bruma de recuerdos tristes
aunque el sufrimiento opaca la melodía
de mis auroras sin dueña
la esperanza persiste, es eterna y osada.
En cada verso late mi corazón, mis fantasías,
mi despertar blasfemo, las humedades de tu centro
mi sentimiento más íntimo
es un canto de amor a tu universo.
Aunque te vayas y no vuelvas
esta hambre
permanecerá viviendo en mi hogar
hasta el confín de los tiempos
donde mis cenizas se esparcieron
diciendo te amo con el viento.