Volvió la calma a un ser desesperado
Encontró un motivo en su rutilante andar
Yacía perdido en decadente estado
Inmerso en la duda y tejiendo su hilar
Caminó dormido junto a cesiones de tiempo
Hallábase crudo e impune su dolor
Mas llenóse de notas el febril silencio
Tornándose azul su pavoroso estupor
Una fuerza incesante lo mantuvo inerte
La incertidumbre infinita capturó su razón
De un inmóvil vestigio aparto la muerte
Al abismo profundo arrojo la confusión
Al fin emergió de ese sueño ahondado
En aguas teñidas de una vana ficción
Segundos bastaron para contemplar transformado
En cada hebra su espíritu, alma y pasión
Una niebla gris había cubierto su vista
Sus ojos parecían mirar lo que temió
Mas de repente la imagen que de el ahora dista
Desvaneció su recuerdo y en seguida se marchó
La ruta opacada volvió a ser sendero
Las acostumbradas palabras se articularon en su voz
Traía el crepúsculo el dormitar placentero
Y con el la templanza de la que andaba en pos
Mas sin imaginarse la noche trajo un pensamiento
¡Oh, Cuan pequeño fuel algo, y no se percato!
No lo pensó, se descuido, no fue el momento
Y al interperie su corazón lo abandono
Volvió a la calma aquel ser desesperado
Cuando en un latido escondió su meditar
Mas no olvido que en su alma permanece anclado
E impreso el sello que lo hizo desvariar
Encontró un motivo en su rutilante andar
Yacía perdido en decadente estado
Inmerso en la duda y tejiendo su hilar
Caminó dormido junto a cesiones de tiempo
Hallábase crudo e impune su dolor
Mas llenóse de notas el febril silencio
Tornándose azul su pavoroso estupor
Una fuerza incesante lo mantuvo inerte
La incertidumbre infinita capturó su razón
De un inmóvil vestigio aparto la muerte
Al abismo profundo arrojo la confusión
Al fin emergió de ese sueño ahondado
En aguas teñidas de una vana ficción
Segundos bastaron para contemplar transformado
En cada hebra su espíritu, alma y pasión
Una niebla gris había cubierto su vista
Sus ojos parecían mirar lo que temió
Mas de repente la imagen que de el ahora dista
Desvaneció su recuerdo y en seguida se marchó
La ruta opacada volvió a ser sendero
Las acostumbradas palabras se articularon en su voz
Traía el crepúsculo el dormitar placentero
Y con el la templanza de la que andaba en pos
Mas sin imaginarse la noche trajo un pensamiento
¡Oh, Cuan pequeño fuel algo, y no se percato!
No lo pensó, se descuido, no fue el momento
Y al interperie su corazón lo abandono
Volvió a la calma aquel ser desesperado
Cuando en un latido escondió su meditar
Mas no olvido que en su alma permanece anclado
E impreso el sello que lo hizo desvariar