Sira
Poeta fiel al portal
Memorándum
Ámame, acaríciame, escúchame
Y cuéntame tus secretos también.
Compártelo todo conmigo;
Tanto tus pasiones como tus pensamientos.
Ya que el tiempo que nos resta
Es veleidoso e incierto, amigo mío,
No hemos jamás de perderlo.
Porque podemos considerar bien cierto
Que las noches y los días postreros
Que hoy se nos antojan luengos,
Inclusive aburridos y carentes de sentido,
No habrán de retornar jamás.
Se llevarán, empero, junto a ellos
Esos inmanentes, perdurables recuerdos.
Aquéllos que cosechamos con tan arduo esfuerzo,
Tras tantas risas y lágrimas encendidas,
Como los frutos de un parto laborioso e incierto.
Así que abrázame, abárcame, háblame
Y recuérdame tú también para ayudarme
A evocar otra vez que ambos moramos aún
Sobre las mismas reliquias y bajo el mismo firmamento.
Ámame, acaríciame, escúchame
Y cuéntame tus secretos también.
Compártelo todo conmigo;
Tanto tus pasiones como tus pensamientos.
Ya que el tiempo que nos resta
Es veleidoso e incierto, amigo mío,
No hemos jamás de perderlo.
Porque podemos considerar bien cierto
Que las noches y los días postreros
Que hoy se nos antojan luengos,
Inclusive aburridos y carentes de sentido,
No habrán de retornar jamás.
Se llevarán, empero, junto a ellos
Esos inmanentes, perdurables recuerdos.
Aquéllos que cosechamos con tan arduo esfuerzo,
Tras tantas risas y lágrimas encendidas,
Como los frutos de un parto laborioso e incierto.
Así que abrázame, abárcame, háblame
Y recuérdame tú también para ayudarme
A evocar otra vez que ambos moramos aún
Sobre las mismas reliquias y bajo el mismo firmamento.
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