Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algo... ¡fragante anda en el aire!
Algo, con olor a tabaco.
A yerba mate,
a madera de guitarra,
a mostrador de aliento ebrio;
de vino, de caña, de grapa.
Algo, ¡fragante anda en el aire!
Con olor a potro rendido.
A sudor,
a cojinillo,
a pasto tascado,
a resuello,
a cuero encebado de apero.
Algo fragante, ¡fragante! anda en el aire...
Con olor a gramilla.
A alfalfa,
¡a uvas!
A lluvia,
a tierra abierta, mojada.
A cañada,
¡a duraznos!
A eucaliptos.
Algo fragante anda en el aire,
con olor a humo de leña.
A pan casero,
a infancia,
a pasado,
a nostalgia...
de todo lo que amo.
De todo lo que nombro
y por extenso, -y sacro-
omito en estos versos.
¡Ah! porque, Señores, amén de ciudadano;
soy del campo... ¡Soy! del campo.
Y no, muchacha... de ti,
jamás olvido -y hoy percibo- la primera
fragancia hembra que me ungiera,
el espíritu viril, la lozanía.
.........................................
Algo, con olor a tabaco.
A yerba mate,
a madera de guitarra,
a mostrador de aliento ebrio;
de vino, de caña, de grapa.
Algo, ¡fragante anda en el aire!
Con olor a potro rendido.
A sudor,
a cojinillo,
a pasto tascado,
a resuello,
a cuero encebado de apero.
Algo fragante, ¡fragante! anda en el aire...
Con olor a gramilla.
A alfalfa,
¡a uvas!
A lluvia,
a tierra abierta, mojada.
A cañada,
¡a duraznos!
A eucaliptos.
Algo fragante anda en el aire,
con olor a humo de leña.
A pan casero,
a infancia,
a pasado,
a nostalgia...
de todo lo que amo.
De todo lo que nombro
y por extenso, -y sacro-
omito en estos versos.
¡Ah! porque, Señores, amén de ciudadano;
soy del campo... ¡Soy! del campo.
Y no, muchacha... de ti,
jamás olvido -y hoy percibo- la primera
fragancia hembra que me ungiera,
el espíritu viril, la lozanía.
.........................................