Roy Dávatoc
Poeta asiduo al portal
Recuerdo esta señal,
las bocas habían parido
aquellos gritos huérfanos
extraviados en el abismo;
leo tus cartas virtuales
las que nunca se abrieron,
las que siempre interpreté
como leyendo el cielo.
Recuerdo tus manos de seda
sobre mi espalda, arañando,
los ojos se abren, los poros lloran
porque caen flechas de humo,
de perfume invisible
que parece no dañar
al punto cardinal del tiempo,
de mi aliento vacío
por tus besos de viento.
las bocas habían parido
aquellos gritos huérfanos
extraviados en el abismo;
leo tus cartas virtuales
las que nunca se abrieron,
las que siempre interpreté
como leyendo el cielo.
Recuerdo tus manos de seda
sobre mi espalda, arañando,
los ojos se abren, los poros lloran
porque caen flechas de humo,
de perfume invisible
que parece no dañar
al punto cardinal del tiempo,
de mi aliento vacío
por tus besos de viento.