Francisco León Román
Poeta recién llegado
Pasos lentos, miradas perdidas.
¿Qué ha sido de ti, titán de los desiertos?
Los años han pasado, también los recuerdos.
La memoria empieza a obnubilarse.
Al igual que los momentos.
Tus ataques de amor se han transformado.
Quizá en momentos de ira, confusión y miedo.
Las piernas comienzan a flaquear, pero no tu espíritu.
Aquel ente que todo lo observa está aún intacto.
Como lo recordamos todos, con esas sonrisas.
Con aquellos abrazos y esa magnífica inteligencia.
Aún no te hemos perdido, aunque lo parece en momentos.
El andar se torna difícil, también lo hace el recordar.
No temas, es un paso, aunque lento.
Siempre nos tendrás a todos.
Queriéndote en silencio.
Recordándote los momentos y en ocasiones nuestros nombres.
Mi gigante, no está todo perdido, te queda por luchar.
Y aunque la vida sea injusta en ciertos momentos.
Volverás a brillar como un astro en los cielos.
Tú nombre jamás será olvidado, tampoco tu apellido.
Ni aquella sutil marca que tan solo tú dejas al pasar.
Mi querido amigo, mi héroe de las tinieblas.
Sentimos suerte de formar parte de ti.
Aunque la memoria nos juegue en contra.
¿Qué ha sido de ti, titán de los desiertos?
Los años han pasado, también los recuerdos.
La memoria empieza a obnubilarse.
Al igual que los momentos.
Tus ataques de amor se han transformado.
Quizá en momentos de ira, confusión y miedo.
Las piernas comienzan a flaquear, pero no tu espíritu.
Aquel ente que todo lo observa está aún intacto.
Como lo recordamos todos, con esas sonrisas.
Con aquellos abrazos y esa magnífica inteligencia.
Aún no te hemos perdido, aunque lo parece en momentos.
El andar se torna difícil, también lo hace el recordar.
No temas, es un paso, aunque lento.
Siempre nos tendrás a todos.
Queriéndote en silencio.
Recordándote los momentos y en ocasiones nuestros nombres.
Mi gigante, no está todo perdido, te queda por luchar.
Y aunque la vida sea injusta en ciertos momentos.
Volverás a brillar como un astro en los cielos.
Tú nombre jamás será olvidado, tampoco tu apellido.
Ni aquella sutil marca que tan solo tú dejas al pasar.
Mi querido amigo, mi héroe de las tinieblas.
Sentimos suerte de formar parte de ti.
Aunque la memoria nos juegue en contra.