He querido que la memoria fuese una especie de bohemia sin traza; en
un salto fluir hacia la cuerda del funambulismo y caminar aéreo y dulce.
un salto fluir hacia la cuerda del funambulismo y caminar aéreo y dulce.
MEMORIAS BOHEMIAS
No me he arrodillado en los cristales,
aún
no he escrito en las paredes,
todavía.
Quiero alcanzar la dosis de las explosiones
pues agitado en lapsos de memoria me vierto
sobre el violín de las cartas agujeradas
para sin registro pedir permiso de tarjetas
que se escriben en la prolongación del aire.
Como destilado el sentido, ruego atenciones
para cruzar vagando en el abismo del agua
que no encuentra la destilación del hambre
y la profilaxis de los espacios sugerentes.
Soy un ser de llegada dulce, ventisca
difuminada entre la congoja de las rodillas
que estornudando anhelan la distancia, esa
perdida entre los labios de limites prestados.
Eje de suplicio,
espasmo fragmentado
para diluir instantes de cajones de prosperidad
en la esperanza ungida por los precipicios
de tu mundo de ojos y silencio de miradas
Bailo, veo como la sombra arrulla a los zapatos
quiero quebrarme en los alambres de tu geometría,
la única, la de esa alma nudo de mis esfuerzo
entre el guiño del incendio casual de las ansias.
Ya viajo
ella me vigila, aquí,
quiero sentir el dolor.
¡No!
Pienso en un único camino,
destino enmascarado de los pies
que tienen soga de goce de rumbos
sensaciones de bellas audiencias.
Mi cuerpo se abre en estalactitas
que sugiriendo abrazan su humedad
para en la lejanía esquivar las mascaras
y beber babeando ese manantial de sed.
* * * * * * *
luzyabsenta
No me he arrodillado en los cristales,
aún
no he escrito en las paredes,
todavía.
Quiero alcanzar la dosis de las explosiones
pues agitado en lapsos de memoria me vierto
sobre el violín de las cartas agujeradas
para sin registro pedir permiso de tarjetas
que se escriben en la prolongación del aire.
Como destilado el sentido, ruego atenciones
para cruzar vagando en el abismo del agua
que no encuentra la destilación del hambre
y la profilaxis de los espacios sugerentes.
Soy un ser de llegada dulce, ventisca
difuminada entre la congoja de las rodillas
que estornudando anhelan la distancia, esa
perdida entre los labios de limites prestados.
Eje de suplicio,
espasmo fragmentado
para diluir instantes de cajones de prosperidad
en la esperanza ungida por los precipicios
de tu mundo de ojos y silencio de miradas
Bailo, veo como la sombra arrulla a los zapatos
quiero quebrarme en los alambres de tu geometría,
la única, la de esa alma nudo de mis esfuerzo
entre el guiño del incendio casual de las ansias.
Ya viajo
ella me vigila, aquí,
quiero sentir el dolor.
¡No!
Pienso en un único camino,
destino enmascarado de los pies
que tienen soga de goce de rumbos
sensaciones de bellas audiencias.
Mi cuerpo se abre en estalactitas
que sugiriendo abrazan su humedad
para en la lejanía esquivar las mascaras
y beber babeando ese manantial de sed.
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luzyabsenta
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