olivia rojo
Poeta recién llegado
Ya tú te has ido
regresas a tu nicho, a tu falacia
Sí, ya has partido .
dejándome en canje mi desgracia.
Todavía yo sigo
envuelta solamente en tu sudor.
Pero me abrigo,
recobro lentamente mi pudor.
Te has despedido,
un abrazo es mi último recuerdo
de lo vivido,
esta vorágine de dos sedientos cuerpos.
Queda vacía,
esta alcoba abrumada de pasión.
Ahora está fría,
pero arde todavía el corazón.
* * *
En el piso, una almohada
entre sábanas que jugaban a ser manto,
arropando nuestra lucha por las ganas,
encubriendo un pecado casi santo.
* * *
¡ Maldito tálamo, huele a ti!
El aroma del jadeo, de tu aliento,
que me recalca que ya no estás aquí,
y que mi ánimo bucólico ha muerto.
Quedan vestigios de nuestro encuentro,
antídotos carnales a dos frustradas vidas,
ahora saciadas y felices por tenernos,
aunque en lapsos crueles, .. y a escondidas
Oigo la puerta, ¿es que volviste?
¿Dejaste olvidado un beso en mis labios?
No, no eres tú ¡Ya tú te fuiste!
Fue un fútil deseo en mi resabio.
Mi suspiro rompe el silencio,
el que queda en este limbo, en esta calma
el sonido de la paz ahora lo aprecio,
porque escucho cómo hoy grita mi alma.
regresas a tu nicho, a tu falacia
Sí, ya has partido .
dejándome en canje mi desgracia.
Todavía yo sigo
envuelta solamente en tu sudor.
Pero me abrigo,
recobro lentamente mi pudor.
Te has despedido,
un abrazo es mi último recuerdo
de lo vivido,
esta vorágine de dos sedientos cuerpos.
Queda vacía,
esta alcoba abrumada de pasión.
Ahora está fría,
pero arde todavía el corazón.
* * *
En el piso, una almohada
entre sábanas que jugaban a ser manto,
arropando nuestra lucha por las ganas,
encubriendo un pecado casi santo.
* * *
¡ Maldito tálamo, huele a ti!
El aroma del jadeo, de tu aliento,
que me recalca que ya no estás aquí,
y que mi ánimo bucólico ha muerto.
Quedan vestigios de nuestro encuentro,
antídotos carnales a dos frustradas vidas,
ahora saciadas y felices por tenernos,
aunque en lapsos crueles, .. y a escondidas
Oigo la puerta, ¿es que volviste?
¿Dejaste olvidado un beso en mis labios?
No, no eres tú ¡Ya tú te fuiste!
Fue un fútil deseo en mi resabio.
Mi suspiro rompe el silencio,
el que queda en este limbo, en esta calma
el sonido de la paz ahora lo aprecio,
porque escucho cómo hoy grita mi alma.