calvarykid
Poeta recién llegado
Caminando en la oscura senda de la soledad
rogando a las estrellas que alumbren solo un poco
de este camino tan estrecho, me llena de ansiedad
entre tinieblas escuchar tu voz, suplicante,
llena de dolor, clamando a gritos por piedad,
la compasión que te libere de los lazos de su olvido
que al partir creo una grieta en el ocaso de tu vida.
Cuando creyendo estar en el cielo, caíste al mismo infierno
donde confundiste emociones con sentimientos apartados.
Sueños de aquella noche cuando entre la suave brisa
de esa turbia luna consumaron su libido romance
al que extrañamente llamaron... AMOR.
Pero... Ahora que te queda, el ya no esta,
caíste en la trampa siendo tu la que inicio el juego,
mala suerte dirian algunos, yo lo llamo carma.
Atravesaste una puerta de la cual no hay retorno,
y no hallo respuesta ante tanto odio,
pero ya no puedes opinar, buscaste tu final y lo encontraste,
tendré que acostumbrarme a no llamarte en pesadillas,
pues ya no estas y yo sigo en el abismo que dejo tu ausencia
del cual no hay salvación.
Entre vivir y llorar elegí el dolor, el dolor de tu muerte que en mi conlleva
la desgracia de tenerte en recuerdos que a mi se elevan.
rogando a las estrellas que alumbren solo un poco
de este camino tan estrecho, me llena de ansiedad
entre tinieblas escuchar tu voz, suplicante,
llena de dolor, clamando a gritos por piedad,
la compasión que te libere de los lazos de su olvido
que al partir creo una grieta en el ocaso de tu vida.
Cuando creyendo estar en el cielo, caíste al mismo infierno
donde confundiste emociones con sentimientos apartados.
Sueños de aquella noche cuando entre la suave brisa
de esa turbia luna consumaron su libido romance
al que extrañamente llamaron... AMOR.
Pero... Ahora que te queda, el ya no esta,
caíste en la trampa siendo tu la que inicio el juego,
mala suerte dirian algunos, yo lo llamo carma.
Atravesaste una puerta de la cual no hay retorno,
y no hallo respuesta ante tanto odio,
pero ya no puedes opinar, buscaste tu final y lo encontraste,
tendré que acostumbrarme a no llamarte en pesadillas,
pues ya no estas y yo sigo en el abismo que dejo tu ausencia
del cual no hay salvación.
Entre vivir y llorar elegí el dolor, el dolor de tu muerte que en mi conlleva
la desgracia de tenerte en recuerdos que a mi se elevan.
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