Norainu
Poeta fiel al portal
Mendigo.
A veces al amanecer, en esos pocos minutos donde se llega a soñar una vida,
escribo el poema perfecto.
Surgen las palabras una tras una,
concordando en armonía y musicalidad.
Casi profético se va desgranando rítmicamente en la belleza de las ideas.
Pero el despertar borra la sazón de esas palabras,
medio olvidadas, medio sin sentido y tengo que resignarme una vez más a olvidar.
Otras veces intento recordar como fue el hacer el amor contigo, tu olor, el tacto confuso de tu piel,
el calor que desprendías entre las sabanas.
Intento enfocar mis imágenes del pasado en lo que pudiera haberle robado a las sombras.
Pero una vez más se ahonda en mí el derrotero sentimiento.
La esencia del momento se me escapa de las manos.
Lo tenía en la punta de la lengua.
Podría rozar con el pensamiento la seda de tu cuerpo.
Así pues solo puedo pensar que la existencia es presente,
efímera y egoísta.
Sueño y olvido.
O que por lo contrario la vida es la estela de lo que algún día fue y nunca volverá,
exigiéndonos cual mendigos,
volver a pedir más.
A veces al amanecer, en esos pocos minutos donde se llega a soñar una vida,
escribo el poema perfecto.
Surgen las palabras una tras una,
concordando en armonía y musicalidad.
Casi profético se va desgranando rítmicamente en la belleza de las ideas.
Pero el despertar borra la sazón de esas palabras,
medio olvidadas, medio sin sentido y tengo que resignarme una vez más a olvidar.
Otras veces intento recordar como fue el hacer el amor contigo, tu olor, el tacto confuso de tu piel,
el calor que desprendías entre las sabanas.
Intento enfocar mis imágenes del pasado en lo que pudiera haberle robado a las sombras.
Pero una vez más se ahonda en mí el derrotero sentimiento.
La esencia del momento se me escapa de las manos.
Lo tenía en la punta de la lengua.
Podría rozar con el pensamiento la seda de tu cuerpo.
Así pues solo puedo pensar que la existencia es presente,
efímera y egoísta.
Sueño y olvido.
O que por lo contrario la vida es la estela de lo que algún día fue y nunca volverá,
exigiéndonos cual mendigos,
volver a pedir más.