Leah
Poeta asiduo al portal
Las mentiras se volvieron reales,
me apuñalan como los besos de nadie,
esas fantasías me dieron corajes,
pero aun así soy la misma idiota,
que se ha vuelto la innombrable.
Que para ti soy una carga,
una mochila desechable,
no quiero vivir una nueva
tragedia le dije no a las guerras,
le dije no a tus besos ¡NO! a tu cuerpo.
No quiero sufrir más por ti,
pero pienso solo en ti,
mis silencios son eternos
tras el cristal de mi vaso negro,
tortúrame a sangre fría.
Quítame la vida,
agolpas en mis venas
los vastos sentimientos,
que a la larga se convierten,
en penas pasajeras.
Me apuñalas sin medida,
en la mitad de la noche fría,
deja que mi sangre se lleve la melancolía,
vierte la copa del tinto en mi piel,
báñame con ese vino que alivia mi sed.
Nunca quise quererte pero te quiero,
querida mía la noche es eterna,
la soledad es mi única amiga,
el cielo se queda sin destellos,
la luna con su manto me abriga.
Los ángeles me gritan
se les notan sus lados oscuros,
sus pieles se vuelven cenizas,
sus ojos perdieron el brillos,
ellos descendieron al infierno.
Mis demonios gozan de tu olvido,
no dejaste ni una carta,
que justifique tu jugada,
no valieron mis versos
y tú rompiste mis sentimientos.
Es una maldad llevadera,
que me fulmina en mi lecho,
esa que se roba mis pensamientos
y me deja con sufrimiento,
me robaste mis recuerdo…
… Estos serán unos versos incompletos.
me apuñalan como los besos de nadie,
esas fantasías me dieron corajes,
pero aun así soy la misma idiota,
que se ha vuelto la innombrable.
Que para ti soy una carga,
una mochila desechable,
no quiero vivir una nueva
tragedia le dije no a las guerras,
le dije no a tus besos ¡NO! a tu cuerpo.
No quiero sufrir más por ti,
pero pienso solo en ti,
mis silencios son eternos
tras el cristal de mi vaso negro,
tortúrame a sangre fría.
Quítame la vida,
agolpas en mis venas
los vastos sentimientos,
que a la larga se convierten,
en penas pasajeras.
Me apuñalas sin medida,
en la mitad de la noche fría,
deja que mi sangre se lleve la melancolía,
vierte la copa del tinto en mi piel,
báñame con ese vino que alivia mi sed.
Nunca quise quererte pero te quiero,
querida mía la noche es eterna,
la soledad es mi única amiga,
el cielo se queda sin destellos,
la luna con su manto me abriga.
Los ángeles me gritan
se les notan sus lados oscuros,
sus pieles se vuelven cenizas,
sus ojos perdieron el brillos,
ellos descendieron al infierno.
Mis demonios gozan de tu olvido,
no dejaste ni una carta,
que justifique tu jugada,
no valieron mis versos
y tú rompiste mis sentimientos.
Es una maldad llevadera,
que me fulmina en mi lecho,
esa que se roba mis pensamientos
y me deja con sufrimiento,
me robaste mis recuerdo…
… Estos serán unos versos incompletos.
Edilexys Ramírez
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