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Mesa de escritorio

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa
Mesa de escritorio,

tierra ignota aún por descubrir,

barco velero de mástiles de colores, erguidos

y velas desplegadas,

blanco sobre blanco, una sobre otra,

en espera de un viento que revuelva sus costuras

y las hinche, llenándolas de tinta,

espumeando sobre ellas

gargantas y sonidos de diversos mares

y una lluvia fina, trazada línea a línea

en frases que comienzan y terminan

de la misma forma, con un punto.

Hay quizás labios puestos sobre él

y quizás también cenizas;

esas velas han ardido infinidad de veces

en cada nueva travesía, al igual que Ícaro,

cada vez más cerca

de un calor ilimitado

y una arena brillante

en donde posar los pies, descalzos

y gritar: es la vida, esa es la vida.

Vuelvo a casa,

con la suerte de la labor bien hecha

el polvo en la yema de los dedos

las velas replegadas en sus mástiles

y el viento que devuelve una sonrisa.

Mesa de escritorio. Tierra ignota.
 
Me imaginé cada una de las imágenes que pinta y me quedo con las que siempre me llevan al papel; descalzo, lluvia, yema de los dedos y el viento no se me puede olvidar el viento...
MARAVILLOSO!
Abrazos poeta en la distancia,
El viento ante todo, envolviéndonos con sus acariciadoras manos, llenándonos de todo lo bueno y arrancando lo que nos hace daño. Gracias. Chema
 
Mesa de escritorio,

tierra ignota aún por descubrir,

barco velero de mástiles de colores, erguidos

y velas desplegadas,

blanco sobre blanco, una sobre otra,

en espera de un viento que revuelva sus costuras

y las hinche, llenándolas de tinta,

espumeando sobre ellas

gargantas y sonidos de diversos mares

y una lluvia fina, trazada línea a línea

en frases que comienzan y terminan

de la misma forma, con un punto.

Hay quizás labios puestos sobre él

y quizás también cenizas;

esas velas han ardido infinidad de veces

en cada nueva travesía, al igual que Ícaro,

cada vez más cerca

de un calor ilimitado

y una arena brillante

en donde posar los pies, descalzos

y gritar: es la vida, esa es la vida.

Vuelvo a casa,

con la suerte de la labor bien hecha

el polvo en la yema de los dedos

las velas replegadas en sus mástiles

y el viento que devuelve una sonrisa.

Mesa de escritorio. Tierra ignota.

Un gluten de viento que desde la caricia de las manos intenta arañar lo bueno dejando de
lado todo aquello que puede ser negativo. bellissimo. saludos afectuosos de luzyabsenta
 
Mesa de escritorio,

tierra ignota aún por descubrir,

barco velero de mástiles de colores, erguidos

y velas desplegadas,

blanco sobre blanco, una sobre otra,

en espera de un viento que revuelva sus costuras

y las hinche, llenándolas de tinta,

espumeando sobre ellas

gargantas y sonidos de diversos mares

y una lluvia fina, trazada línea a línea

en frases que comienzan y terminan

de la misma forma, con un punto.

Hay quizás labios puestos sobre él

y quizás también cenizas;

esas velas han ardido infinidad de veces

en cada nueva travesía, al igual que Ícaro,

cada vez más cerca

de un calor ilimitado

y una arena brillante

en donde posar los pies, descalzos

y gritar: es la vida, esa es la vida.

Vuelvo a casa,

con la suerte de la labor bien hecha

el polvo en la yema de los dedos

las velas replegadas en sus mástiles

y el viento que devuelve una sonrisa.

Mesa de escritorio. Tierra ignota.
Con bellas letras, entro esta mañana
Un placer leerlas y gracias por compartirlas
Un saludo
 
Mesa de escritorio,

tierra ignota aún por descubrir,

barco velero de mástiles de colores, erguidos

y velas desplegadas,

blanco sobre blanco, una sobre otra,

en espera de un viento que revuelva sus costuras

y las hinche, llenándolas de tinta,

espumeando sobre ellas

gargantas y sonidos de diversos mares

y una lluvia fina, trazada línea a línea

en frases que comienzan y terminan

de la misma forma, con un punto.

Hay quizás labios puestos sobre él

y quizás también cenizas;

esas velas han ardido infinidad de veces

en cada nueva travesía, al igual que Ícaro,

cada vez más cerca

de un calor ilimitado

y una arena brillante

en donde posar los pies, descalzos

y gritar: es la vida, esa es la vida.

Vuelvo a casa,

con la suerte de la labor bien hecha

el polvo en la yema de los dedos

las velas replegadas en sus mástiles

y el viento que devuelve una sonrisa.

Mesa de escritorio. Tierra ignota.
Tus exploraciones sobre esa superficie han arrojado enormes descubrimientos.
Un abrazo, Chema.
 

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