Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Cuando las mariposas lo desean,
se abren las estrellas.
En su interior sin calor ni radiaciones,
se producen metamorfosis de:
Versos sin aire,
flores sosegadas,
alientos desbocados,
cunas del viento.
Todas esas cosas, inconcebibles,
conforman la luz,
como si fuese un mamífero,
nace de la incerteza
que atañe a su calaña.
Porque hay muchos tipos de luz.
Porque hay lugares del cosmos que la refractan.
Otros, como ventanales, la reflejan.
No hay portales hacia otra dimensión que no admitan
universos huérfanos.
Es por ello que las crisálidas,
mutan la manera en que…
contemplo.
Mi vida está plagada de ellas,
desde que ejerzo uso de razón,
desde que cambia la forma que le quiero dar a mis poemas.
Ellos han recorrido,
mucho antes que yo,
todos los puntos del mundo,
antes de que me parieran.
Ello es el espacio-tiempo.
Y el dejavu, mi modus operandi.
Quizá en un agujero negro…
Donde se acabe la sangre del cielo…
Haya alguna señal, algún rastro de tinta…
Esperando que dios no acuda a destruirlo…
se abren las estrellas.
En su interior sin calor ni radiaciones,
se producen metamorfosis de:
Versos sin aire,
flores sosegadas,
alientos desbocados,
cunas del viento.
Todas esas cosas, inconcebibles,
conforman la luz,
como si fuese un mamífero,
nace de la incerteza
que atañe a su calaña.
Porque hay muchos tipos de luz.
Porque hay lugares del cosmos que la refractan.
Otros, como ventanales, la reflejan.
No hay portales hacia otra dimensión que no admitan
universos huérfanos.
Es por ello que las crisálidas,
mutan la manera en que…
contemplo.
Mi vida está plagada de ellas,
desde que ejerzo uso de razón,
desde que cambia la forma que le quiero dar a mis poemas.
Ellos han recorrido,
mucho antes que yo,
todos los puntos del mundo,
antes de que me parieran.
Ello es el espacio-tiempo.
Y el dejavu, mi modus operandi.
Quizá en un agujero negro…
Donde se acabe la sangre del cielo…
Haya alguna señal, algún rastro de tinta…
Esperando que dios no acuda a destruirlo…