Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Metido en harina
Les voy a abrir la cabeza,
y una vez abierta,
veré dónde está esa mala leche
que ha hecho lo que desfeche.
Después lo haré del corazón,
y metido en harina,
la sangre en el tazón,
rebosaré todo sanguina
sanguinario del tumor.
Me pasearé por la América’s Cup,
pediré trabajo y no me lo darán,
por el hecho que no ha lugar,
y nada habrá donde los techos,
por las velas que se ostentan
las pelotas me revientan,
y reventando los pertrechos
por los aires volarán.
Anunciaba ese periódico:
“Sesenta mil valencianos asisten al evento”
Embusteros usureros…
¿Valencianos?... ¡Extranjeros!,
y otros sólo el nombre repletos de dinero.
¿Dónde están los beneficios?,
dónde y qué se esconde…
Debe ser gran orificio
el de un gigante hombres
que nos dejan en la cuerda,
y en un desquicio,
de rojas sangre las alfombre,
y no quede de su mierda
ni un escombre de resquicio.
Qué insultantes los mal bichos,
petulantes del bullicio,
mal hablantes con oficio;
colorantes de paellas,
de rameras por doncellas,
de las fallas artificio…
¡Bombarderos a las armas!,
fusileros a mis guerras.
¡Viva el pan!
que gane y pueda,
vivan los reveses de mis suelas;
viva el queso que se huela
cuando pise sin zapato
y sin rajuela…
¡A la guerra hermano!,
y esa vid en su cabeza…
¡A la guerra!,
y que lo paguen
cuando la pierdan.
Les voy a abrir la cabeza,
y una vez abierta,
veré dónde está esa mala leche
que ha hecho lo que desfeche.
Después lo haré del corazón,
y metido en harina,
la sangre en el tazón,
rebosaré todo sanguina
sanguinario del tumor.
Me pasearé por la América’s Cup,
pediré trabajo y no me lo darán,
por el hecho que no ha lugar,
y nada habrá donde los techos,
por las velas que se ostentan
las pelotas me revientan,
y reventando los pertrechos
por los aires volarán.
Anunciaba ese periódico:
“Sesenta mil valencianos asisten al evento”
Embusteros usureros…
¿Valencianos?... ¡Extranjeros!,
y otros sólo el nombre repletos de dinero.
¿Dónde están los beneficios?,
dónde y qué se esconde…
Debe ser gran orificio
el de un gigante hombres
que nos dejan en la cuerda,
y en un desquicio,
de rojas sangre las alfombre,
y no quede de su mierda
ni un escombre de resquicio.
Qué insultantes los mal bichos,
petulantes del bullicio,
mal hablantes con oficio;
colorantes de paellas,
de rameras por doncellas,
de las fallas artificio…
¡Bombarderos a las armas!,
fusileros a mis guerras.
¡Viva el pan!
que gane y pueda,
vivan los reveses de mis suelas;
viva el queso que se huela
cuando pise sin zapato
y sin rajuela…
¡A la guerra hermano!,
y esa vid en su cabeza…
¡A la guerra!,
y que lo paguen
cuando la pierdan.
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