Gabriel
Poeta fiel al portal
Será que cada despedida lleva implícito
un ¡te espero! o un aguárdame...
Esos que tácitamente imploran regresos...
Porque cada adiós es morirse un poco,
y cada encuentro lo tiene garantizado,
aún, premeditados o inesperados...
Los adioses no se percatan de trayectos,
solo actúan, y se producen espontáneos,
a pesar de lágrimas o súplicas multiplicadas
No tienen fechas, ni zodiacos previstos
Emanan puertos en cada una de sus letras,
siendo descuidadamente pronunciadas
Carecen de colores ante el sepia o gris,
desnaturalizan cada síntoma del abrazo
posesionándose solo transito en destierro
Describirte intangible, pero casi urgente
Faltando diez para las once, es exilio
Y la noche...
me atropella con tu partida.
Última edición:
::