Tú llevas mi nombre en tus manos morenas,
con cada letra en la yemas, mis hombros en
las palmas de arena blanca y mi espalda en
tus brazos de enredadera.
Tú llevas mi roce de verano en tus piernas,
mi toque en tus timoratos pies de café, mi
lengua en tus senos de niña orgullosa, mi
suspiro en lo más profundo de tu ser.
Tú llevas mi marzo en tu invierno, mi
manta poeta en tu agobio y en tu boca la
palabra consuelo que se anidó en tus labios
con un beso de escoria.
Tú llevas mi reflejo en un río sosiego,
espeso, sediento de corriente que lave las
piedras blancas de tu luna nublada.
Tú bañas mi ausencia en lágrimas de un
sollozo que se yerme de pálpito quebrado.
Esperando que mi voz toque tu alma y que
te alcance mi abrazo desesperado.
con cada letra en la yemas, mis hombros en
las palmas de arena blanca y mi espalda en
tus brazos de enredadera.
Tú llevas mi roce de verano en tus piernas,
mi toque en tus timoratos pies de café, mi
lengua en tus senos de niña orgullosa, mi
suspiro en lo más profundo de tu ser.
Tú llevas mi marzo en tu invierno, mi
manta poeta en tu agobio y en tu boca la
palabra consuelo que se anidó en tus labios
con un beso de escoria.
Tú llevas mi reflejo en un río sosiego,
espeso, sediento de corriente que lave las
piedras blancas de tu luna nublada.
Tú bañas mi ausencia en lágrimas de un
sollozo que se yerme de pálpito quebrado.
Esperando que mi voz toque tu alma y que
te alcance mi abrazo desesperado.