VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
MI ADIOS. . . . . . .
Sumido en la desesperación por mi partida.
me llevo el recuerdo de nuestro amor,
y aunque mi alma se resista a esta despedida,
el néctar de tus besos mitiga mi dolor.
Me voy quizá muy lejos a conquistar la soledad,
se van conmigo tu ternura, tus vivencias,
del fondo de mi alma jamás te podré apartar
y el delirio de tu presencia mitigará mis tristezas.
En los grises momentos de tu ausencia,
llegarán a mi mente cual delicados vientos,
el perfume de tu cuerpo, cual preciada esencia,
aliviando mi dolor, mitigando mis tormentos.
Mis ilusiones cual delicadas ofrendas penitentes,
se postran ante ti, implorando no me olvides,
y a pesar de mis sufrimientos inclementes,
estas dentro de mí, el aposento donde vives.
Me despido amor, que es largo mi camino,
ni la distancia ni el tiempo me harán olvidar,
me llevo tu recuerdo que ilumina mi destino
y con la fe firme de un día regresar.
Me voy pero te dejo cual fieles centinelas,
dos vástagos de rosa que adornarán tu vida,
fruto de este amor y consuelo en mis quimeras,
cuál diáfanas luces que guiarán mi partida.
Sumido en la desesperación por mi partida.
me llevo el recuerdo de nuestro amor,
y aunque mi alma se resista a esta despedida,
el néctar de tus besos mitiga mi dolor.
Me voy quizá muy lejos a conquistar la soledad,
se van conmigo tu ternura, tus vivencias,
del fondo de mi alma jamás te podré apartar
y el delirio de tu presencia mitigará mis tristezas.
En los grises momentos de tu ausencia,
llegarán a mi mente cual delicados vientos,
el perfume de tu cuerpo, cual preciada esencia,
aliviando mi dolor, mitigando mis tormentos.
Mis ilusiones cual delicadas ofrendas penitentes,
se postran ante ti, implorando no me olvides,
y a pesar de mis sufrimientos inclementes,
estas dentro de mí, el aposento donde vives.
Me despido amor, que es largo mi camino,
ni la distancia ni el tiempo me harán olvidar,
me llevo tu recuerdo que ilumina mi destino
y con la fe firme de un día regresar.
Me voy pero te dejo cual fieles centinelas,
dos vástagos de rosa que adornarán tu vida,
fruto de este amor y consuelo en mis quimeras,
cuál diáfanas luces que guiarán mi partida.