ESPERO DISFRUTEN DE LA ESENCIA DE ESTOS VERSOS
Me contemplé inerte y enajenada de mi misma,
me perdía inevitablemente en los espectros de mi prisma.
Vagando en el espacio de mis dudas inconscientes.
Desandando caminos que mi alma nómada recorrío impacientemente.
Rutas que me llevaron a un abismo de dolores.
Dolores que llegaron a conquistar mi alma sin escuchar mis clamores.
El tiempo se convirtió en cruel enemigo.
Sus manecillas fueron instigantes conmigo.
No perdieron un segundo para recordarme mi sufrimiento.
Alargaron el tormento y acortaron felices momentos.
Me negué aferrarme a las fábulas y utopías,
entre ellas la felicidad que de un soplo desaparecía.
Mi mirada se perdía en la lejanía del recuerdo.
Y los recuerdos que tanto guardaba, de repente morían.
Trazos de hojas caídas adornaron el sendero.
Desfiló en luto un sentimiento verdadero.
Qué caminaba con ruta a su sepúlcro eterno.
Ese era el amor y caminaba hacía su averno.
Su tiempo se desvanecía entre el recuerdo y el olvido.
Y ya se sentía moribundo y perdido,
mientras yo seguía deshojando sentimientos.
Sentía que mi alma estaba vacía y sin cimientos.
Un alma anatema por completo
que por temor al amor le dio un veto.
Un alma sumergida en un silencio perplejo,
sin palabras que causen en su interior un eco.
Me contemplé inerte y enajenada de mi misma,
me perdía inevitablemente en los espectros de mi prisma.
Vagando en el espacio de mis dudas inconscientes.
Desandando caminos que mi alma nómada recorrío impacientemente.
Rutas que me llevaron a un abismo de dolores.
Dolores que llegaron a conquistar mi alma sin escuchar mis clamores.
El tiempo se convirtió en cruel enemigo.
Sus manecillas fueron instigantes conmigo.
No perdieron un segundo para recordarme mi sufrimiento.
Alargaron el tormento y acortaron felices momentos.
Me negué aferrarme a las fábulas y utopías,
entre ellas la felicidad que de un soplo desaparecía.
Mi mirada se perdía en la lejanía del recuerdo.
Y los recuerdos que tanto guardaba, de repente morían.
Trazos de hojas caídas adornaron el sendero.
Desfiló en luto un sentimiento verdadero.
Qué caminaba con ruta a su sepúlcro eterno.
Ese era el amor y caminaba hacía su averno.
Su tiempo se desvanecía entre el recuerdo y el olvido.
Y ya se sentía moribundo y perdido,
mientras yo seguía deshojando sentimientos.
Sentía que mi alma estaba vacía y sin cimientos.
Un alma anatema por completo
que por temor al amor le dio un veto.
Un alma sumergida en un silencio perplejo,
sin palabras que causen en su interior un eco.
Última edición:
a tu segundo hogar::
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