Cherenda
Poeta recién llegado
Mientras mi alma muere
Nadie corre a buscar un sacerdote
Que le de su extremaunción
No hay una mano que se tienda,
Una rosa que se deshoje
Una mirada que se nuble
Con la ferocidad de una lágrima.
Es que nunca hice nada bien
Ni amé, ni soñé, ni fui amado
Como debe hacerse
¿Por qué morir bien?
¿Por qué reír o soñar?
Si no hay nadie que llame un sacerdote,
Ni una rosa que deshoje
Ni una mano tendida.
Última edición: