MI AMADA POESIA
Pasaban las horas
En mi mente desfilaban mil frases para halagarle,
quería manifestar en ellas cuanto le amaba
como llenaba cada espacio y cada segundo
que me obsequiaba la vida
Pero por alguna razón que no comprendía,
no podía expresarme, había un no se qué,
que impedía manifestar el sentimiento.
Me dolía reconocerlo, pero era como un desgano
que hería sin querer cada pedazo de trazo...
Mis ojos humedecieron, no había nada que ofrecerle
más que incertidumbre por mis vacíos
y no precisamente por falta de amor,
éste, llenaba todos los rincones de tan infinito .
Tenía las herramientas adecuadas,
de pista, el papel,
esperando veintiocho hermosas danzarinas, que a su vez,
esperaban por mi lápiz,
quien dirigiría las notas para comenzar con la ofrenda de letras
Era la ocasión propicia, era su día
no podía fallarle, pero la inquietud crecía,
a pesar de ello, en mi deseo de plasmar el sentimiento
comencé a hablarle
Los cortos versos de una estrofa, aunque bellos
me parecieron poco.
Deseaba mostrarle mi alegría, decirle que para mí,
era un regalo de Dios
quería llenarle de flores y pedrería,
recordando grandes poetas que le rindieron pleitesía
o como en aquella ocasión, en que tuve la pretensión de ofrendarle
algo que nunca le había obsequiado ningún poeta,
estrellas, pero no las que sostiene el cielo nocturnal,
sino aquellas que en el azul profundo se reflejan
las que mecen las Nereidas en su vals
Y ahora, en este día tan especial, el sentimiento estaba allí,
pero cautivo
mudo en la palabra se debatía en mi pecho,
las letras se atropellaban unas a otras, como si les faltara alma...
o armonía
Escribía y borraba una y otra vez
algo sucedía en mi interior que no atinaba a decir.
Se impaciento el latido
el sempiterno y tácito tic tac del tiempo parecía, volaba
En mi tristeza, le hable desde el silencio,
le dije que me perdonara, que no tenía letras para ella hoy, su día,
pero que yo le amaba, le amaba mucho
Mientras le hablaba, secaba mis lágrimas y
reflexionaba
como era posible que no podía escribirle a mi amada poesía,
por qué no podían danzar mis letras
el sentimiento y las ofrendas que quería entregarle,
y casi al unísono
escuché una voz en mi mente y en mi corazón
que me decía
tus lágrimas y tu dolor eso es poesía
y lloré, lloré mucho
luego, una paz indescriptible se apodero de mí
Sequé mi rostro, y la imaginé sonriendo comprensiva
entonces,
junto a la paz que ahora sentía
volví a ofrendarle lo único que tenía para darle,
mi amor en siete estrellas que me presto el mar un día
Y yo presentí que ella estaba allí, a mi lado
[center:30849e7e06]PARA TI POESIA
Quisiera prestar al mar siete estrellas,
esas que nereidas mecen en su vals...
y así reflejadas en cristales aguas,
poder ofrendarte en humildes versos
¡Las pléyades bellas que adornan el mar!
Dame la belleza de tu musa lira.
y con ella adorna mi ensueño fugaz,
que melodías suaves arrullen mi cuerpo
e inspírenme tanto que quiera bailar...
con pasos de brisa... de brisa coqueta
y ya enamorada pueda despertar...
¡Entonces mi pluma humilde y vehemente
lo que tú le pidas eso te dará!
Yazmín Faiz Calvo.
MARZO/ 2002 / 2006
[/center:30849e7e06]
Pasaban las horas
En mi mente desfilaban mil frases para halagarle,
quería manifestar en ellas cuanto le amaba
como llenaba cada espacio y cada segundo
que me obsequiaba la vida
Pero por alguna razón que no comprendía,
no podía expresarme, había un no se qué,
que impedía manifestar el sentimiento.
Me dolía reconocerlo, pero era como un desgano
que hería sin querer cada pedazo de trazo...
Mis ojos humedecieron, no había nada que ofrecerle
más que incertidumbre por mis vacíos
y no precisamente por falta de amor,
éste, llenaba todos los rincones de tan infinito .
Tenía las herramientas adecuadas,
de pista, el papel,
esperando veintiocho hermosas danzarinas, que a su vez,
esperaban por mi lápiz,
quien dirigiría las notas para comenzar con la ofrenda de letras
Era la ocasión propicia, era su día
no podía fallarle, pero la inquietud crecía,
a pesar de ello, en mi deseo de plasmar el sentimiento
comencé a hablarle
Los cortos versos de una estrofa, aunque bellos
me parecieron poco.
Deseaba mostrarle mi alegría, decirle que para mí,
era un regalo de Dios
quería llenarle de flores y pedrería,
recordando grandes poetas que le rindieron pleitesía
o como en aquella ocasión, en que tuve la pretensión de ofrendarle
algo que nunca le había obsequiado ningún poeta,
estrellas, pero no las que sostiene el cielo nocturnal,
sino aquellas que en el azul profundo se reflejan
las que mecen las Nereidas en su vals
Y ahora, en este día tan especial, el sentimiento estaba allí,
pero cautivo
mudo en la palabra se debatía en mi pecho,
las letras se atropellaban unas a otras, como si les faltara alma...
o armonía
Escribía y borraba una y otra vez
algo sucedía en mi interior que no atinaba a decir.
Se impaciento el latido
el sempiterno y tácito tic tac del tiempo parecía, volaba
En mi tristeza, le hable desde el silencio,
le dije que me perdonara, que no tenía letras para ella hoy, su día,
pero que yo le amaba, le amaba mucho
Mientras le hablaba, secaba mis lágrimas y
reflexionaba
como era posible que no podía escribirle a mi amada poesía,
por qué no podían danzar mis letras
el sentimiento y las ofrendas que quería entregarle,
y casi al unísono
escuché una voz en mi mente y en mi corazón
que me decía
tus lágrimas y tu dolor eso es poesía
y lloré, lloré mucho
luego, una paz indescriptible se apodero de mí
Sequé mi rostro, y la imaginé sonriendo comprensiva
entonces,
junto a la paz que ahora sentía
volví a ofrendarle lo único que tenía para darle,
mi amor en siete estrellas que me presto el mar un día
Y yo presentí que ella estaba allí, a mi lado
[center:30849e7e06]PARA TI POESIA
Quisiera prestar al mar siete estrellas,
esas que nereidas mecen en su vals...
y así reflejadas en cristales aguas,
poder ofrendarte en humildes versos
¡Las pléyades bellas que adornan el mar!
Dame la belleza de tu musa lira.
y con ella adorna mi ensueño fugaz,
que melodías suaves arrullen mi cuerpo
e inspírenme tanto que quiera bailar...
con pasos de brisa... de brisa coqueta
y ya enamorada pueda despertar...
¡Entonces mi pluma humilde y vehemente
lo que tú le pidas eso te dará!
Yazmín Faiz Calvo.
MARZO/ 2002 / 2006
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